Y venga a marear la perdiz con la reforma constitucional. Se lo decimos nosotros: no se van a poner de acuerdo. Y si lo hacen, malo

El PSOE, Pedro Sánchez, para echarse a temblar, pretende ser el reformador de la Constitución. Como poner en manos de un calamar la construcción de una catedral. Rajoy, por no decidir nada, no es capaz ni de decidir si quiere o no la reforma, y,  si la quiere,  que nos diga en que sentido parece  imposible. Y Ciudadanos también se muestra partidario de la reforma constitucional en su programa político. No obstante, tampoco dice en que rumbo que, al menos, esperamos que no sea el del PSOE.

Nosotros somos partidarios de la reforma constitucional. Esencialmente somos partidarios del final del Estado de las Autonomías en favor de un Estado unitario de competencias centralizadas en el que se adopten las medidas necesarias para la protección de las culturas regionales. Punto.

Pero esta postura, que comparten según encuestas más de un 30% de españoles, no es la postura, ni siquiera de Ciudadanos. Sólo Vox, un partido aquejado de complejitis aunque a muchos pueda parecerles que no, sería partidario de algo parecido.

Con todo la postura del PSOE, de PP y de Ciudadanos no es la misma. Ello hace la reforma constitucional algo prácticamente imposible y poco más que un mantra  electoralista del PSOE en Cataluña para parecer lo menos españolista posible. Se lo decimos nosotros desde aquí, a todos estos,  para que dejen de perder el tiempo y marear la perdiz: no tienen acuerdo posible para reformar la constitución. Que se dediquen, si saben, a cosas más útiles.