Y el premio al tonto de la semana se lo lleva… el Rector de la Universidad de Córdoba, José Carlos Gómez

Ha manifestado que la Universidad de Córdoba, no quiere que se use su nombre para proponer acciones que afectan a muy diferentes sensibilidades en nuestra sociedad. Todo esto porque el Obispado de Córdoba había realizado una acción acorde con el espíritu de la Iglesia, por la que se pretendía premiar a alguna joven estudiante que no hubiera querido abortar.

Aclaramos, para que se entienda, porque de otro modo resultaría imposible. De hecho incluso con explicación, nosotros seguimos sin tenerlo muy claro.

Hay un Centro Universitario de Magisterio, llamado “Sagrado Corazón”, en el que obviamente se entiende que su ideario obedece a un punto de vista católico de la vida y de los valores en los que se mueven sus planes de estudios. Pues bien, este centro cuyo programa académico ha sido homologado por la Junta de Andalucía, está adscrito a la Universidad de Córdoba. Dicho lo cual, entramos en materia: El Centro ha instituido un premio que se llama Madre y Maestra de vida, con un importante contenido Mariano, en el que se premia con 2.000  Euros a aquella alumna matriculada entre el 2016 y 2018, que habiéndose quedado embarazada, haya decidido seguir adelante con su embarazo, y no haya abortado, a pesar de que quizás eso hubiese sido lo más fácil y a pesar de las dificultades que esa gestación les haya podido suponer. En principio parece una iniciativa preciosa que antepone el derecho a la vida sobre la muerte, es algo que incluso para las abortistas debería resultar positivo, ya que aunque ellas puedan esgrimir el derecho de la mujer a abortar, el aborto siempre será, incluso para ellas, un mal parche, un fracaso en sus políticas anticonceptivas. Pues bien, de repente, surge el rector de la Universidad, (quizás debiera conocer el sentido etimológico de dicho nombre), y por si peligrase su sillón, y los complementos económicos que el mismo lleve aparejados, se escandaliza, pidiendo al obispo que retiren ese premio, o al menos que si no lo retiran que retiren el logo de la Universidad de la convocatoria del mismo. ¡Cuánta cobardía y cuanta vileza, para un señor rector, que debe ser un espejo en el que se miren sus alumnos!

Imaginamos que al Sr. Obispo le ha tenido que dar la risa ante esa petición, cuando con sorna ha contestado, que no se trata de aumentar las concepciones durante la temporada lectiva, que no desea fomentar el aumento de la natalidad, pero que si esta concepción se produce, bien tiene el derecho un centro católico a premiar a quien no quiera asesinar el fruto de su vientre. Y mientras el Rector se asusta, el rojerío, se subleva y solicita que se le retire a ese centro la homologación porque supone un torpedo en la línea de flotación de las políticas de igualdad de la Junta.

El Obispo ha dicho que no entiende esta polémica, ya que “este premio, alienta, sostiene y acompaña a quien libremente une la libertad y la defensa de la vida en su decisión”.

Es fácil, Su Eminencia, no interesa que profesoras con esas ideas puedan educar a los hijos de una sociedad laicista.

1 Comentario

  1. He sid profesor de universidad pública, y puedo dar fe de que están totalmente escoradas hacia la izquierda.
    Es más, al profesorado que no es de su cuerda ideológica, aunque sea muy competente profesionalmente, SE LE HACE LA VIDA IMPOSIBLE.
    ¡Y esto lo sabemos todos, menos los imbéciles del PP, por lo visto!
    O no se quieren enterar, que todavía es peor.

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