Vuelven las embajadas catalanas

El 155 no servía. Lo sabía cualquiera con dos dedos de frente. Rajoy, no, no lo sabía. Si lo sabía es peor; es muchísimo peor pensar que lo sabía y que, aún así, no hizo nada. El 155 era una tirita para contener una hemorragia interna. Una tirita puesta, además, en el dedo equivocado. Ahora vuelven las embajadas catalanes.

Todo es una broma de mal gusto. Después de todo, había que hacer que todo siguiese igual. Y, después de todo, estos políticos de mierda, conseguirán que volvamos a matarnos. En Cataluña, algún sensato nacionalista ya ha entendido que la independencia solo puede venir por el derramamiento de sangre (idea en la que insistiremos hasta la saciedad). Es el único camino que puede haber, la única vía posible. La embajadas volverán a dilapidar dinero español, a regar y comprar voluntades. Terminarán por conseguir su referéndum. Terminarán por conseguir el aval europeo (es cuestión de tiempo). Y, entonces, lo plantearán del modo que UK planteó su Brexit. Y ganará el sí y vendrán los palos. El sensato nacionalista no tendrá que derramar su sangre por luchar contra el Estado español, o lo que quede de su Ejército fuera de las estructuras OTAN; se enfrentará con un grupo de descerebrarlos fascistas (así nos llamará la Cuatro y La Sexta y Tele5 y Rtve, El País, el ABC y Ondacero) dispuestos a dar su vida por España. No serán muchos. Pero puesto que quieren pelea, tendrán pelea.

1 Comentario

  1. Normal.
    No se ha desarticulado nada.
    Con este DESGOBIERNO DE FALSIFICADORES DE CURRICULUM Y DEFRAUDADORES FISCALES (entre otros delitos), los separatistas harán lo que les dé la gana.
    Como siempre, durante los ÚLTIMOS CUARENTA AÑOS.

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