Va asomando la patita violenta de la revolucion separatista de las sonrisas

Se van sumando hechos que acreditan que la revolución de las sonrisas de los secesionistas en Cataluña no es lo amable y lo pacífica que sus líderes defienden. Y estos actos son  de los que nos vamos enterando porque no nos cabe duda de que, de forma subterránea, el miedo sigue siendo padecido en Cataluña por quienes no son separatistas. Nuestro consejo: no les queda otra que organizarse y autoprotegerse.

Balsareny es un pueblo que va quedando marcado por el conflicto. Fue donde se arrancó la bandera de España de forma abrupta por un Concejal del Ayuntamiento. Fue donde la colocó Raúl Maciá que, ahora esta en prisión de foma rara, rara, rara. Fue donde un amable ciudadano de 60 años cogió por el cuello a un niño de 11 años por arrancar un cartel separatista y ha sido donde tras no conseguir quemar la bandera de España colocada en un balcón, han quemado la puerta del portal de la vivienda donde estaba esa bandera.

A todo lo anterior hay que sumar unos muñecos colgados de un puente, a la manera de la mafia mejicana, identificados como votantes del PP, PSOE y Ciudadanos.

El separatismo no es pacífico. No lo ha sido nunca. Simplemente no ha tenido nada enfrente durante años y ha campado a sus anchas en Cataluña  sin que nada, ni nadie,  movilizara una reacción. Al contrario. Si no hay nada enfrente, no hay contra quien ejercer más que una violencia subterránea, de ambiente. Pronóstico: iremos a peor. Reflexión: si estos hechos hubieran sido al contrario, es decir, hechos con la bandera de España detrás, teniamos hasta a la ONU dando por saco y, no digamos, la Sexta, la Cuatro y toda la ralea de la prensa española.