Un mierda inglés, como Dios manda

Al rebaño de mierdas nacionales se une ahora un mierda británico: Paul Preston. ¿Nos puede sorprender? No. En absoluto. No extraña que un español hoy, nieto de la gente que padeció la guerra y vivió el franquismo, si alguna vez ha conversado honestamente con sus abuelos, mantenga que aquella fue una etapa de oprobio y miseria para los trabajadores españoles.

Pero que un mierda inglés, nieto, naturalmente y sin ninguna culpa por su parte, de un borrachuzo mierda inglés como pueda ser Paul Preston, proponga que a Franco se le deposite en el mar para no hacer del sitio en el que decida Sánchez que reposen sus restos lugar de peregrinación de los franquistas; que en su torpeza etílica crea que la patochada es graciosa y que en su letargo de ginebra barata crea que con eso algún “mermao” comprará sus libros es, sencillamente, de traca.

Nos sobran mierdas en España para cargar con las británicas. Tenemos gentuza aquí de todo pelo y condición. Gentuza extraordinaria para ser, España, tierra de halcones y no de gallinas. ¿Pero de esas islas de miserables piratas beodos va a extrañarnos la bajeza del payaso Preston? ¡Qué va! Es un inglés normal, amigo de cogorzas y de lo ajeno, hijo de Vernon; un inglés muy inglés. Un inglés como Dios manda.

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