Un debate sin chicha ni limoná

Ayer pudimos ver un debate en La Sexta muy descafeinado en el que los representantes de las siete candidaturas principales estuvieron más preocupados de no perder votos que de ganarlos. Parecía como si los hubiese asesorado a todos el Cholo Simeone por esa forma rácana de amarrar el incierto resultado de cada una de las formaciones.

En resumen: el debate evidenció que el bloque independentista está roto por el desmarque de la CUP (que no entra en ningún acuerdo si no hay implementación de la República y asunción de los que denomina Decretos de la Dignidad, serie de medidas legislativas, sociales, económicas y políticas para preparar el nuevo Estado catalán). Paralelamente, los comunes de Xavier Domènech se afianzan como la nueva llave de la gobernabilidad, pero su cabeza de lista se niega a apoyar un gobierno de Carles Puigdemont. También se niega a apoyar un gobierno al que dé estabilidad el PP, con lo que bloquea un gobierno presidido por un constitucionalista.

Los anti-independentistas, mientras tanto, no tienen claro cómo pueden unir sus fuerzas. Según las encuestas, entre los tres (Cs, PSC y PP) no suman para formar gobierno. Pero no pueden contar con el apoyo de los comunes. Por el contrario, tampoco está claro que las preferencias de Domènech puedan sumar (ERC, PSC y En Comú). A este pacto es difícil que se sume la CUP por sus propias exigencias. Y, mucho menos, JxCAT.