Trump, Macron y May persisten en su apoyo al ISIS y lanzan un ataque contra Siria de madrugada

La política de las potencias occidentales del “armas por petróleo” no puede tocar a su fin sólo porque Bashar al Assad decida ganar la guerra que mantiene contra el yihadismo de ISIS. La pieza a abatir, desde el principio, ha sido el mandatario sirio. Y ver cómo gana la guerra no parece estar en los planes de Donald Trump, Emmanuel Macron y Theresa May. La OTAN y la ONU terminarán su felación y saldrán discretamente de la estancia, tal y como se espera de todos ellos.

Estados Unidos, Reino Unido y Francia han lanzado la madrugada de este sábado una ofensiva conjunta contra posiciones de Bachar al Asad como represalia por un presunto ataque químico en Duma del que culpan al Gobierno sirio.

Washington y sus aliados europeos lanzaron tres ataques en los que destruyeron instalaciones asociadas al programa de armamento químico de Damasco a través de bombardeos aéreos y de misiles proyectados desde buques en el Mediterráneo de los tres países.

Los detalles de la ofensiva los ofreció el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Joseph Dunford, quien dijo que los objetivos fueron seleccionados, además de por su relación con el programa de armas químicas, para “minimizar el riego para civiles inocentes”. Por su parte, el jefe del Pentágono, James Mattis, aseguró que no hay “más ataques previstos” contra Al Asad.

El ataque lanzado contra Siria por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, Reino Unido y Francia “no se quedará sin consecuencias”, ha advertido el embajador de Rusia en Washington, Anatoli Antónov. “Los peores presagios se han cumplido. No han escuchado nuestras advertencias. Nos vuelven a amenazar. Habíamos advertido de que estas acciones no se quedarán sin consecuencias. Toda la responsabilidad recae en Washington, Londres y París”, ha dicho Antónov en una declaración oficial difundida por la Embajada.