Trabajo quiere impugnar la constitución de un sindicato de prostitutas

La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, quiere impugnar la constitución de un sindicato de meretrices. OTRAS, Organización de Trabajadoras del Sexo, encontró ayer la luz verde a su constitución en el BOE; hoy Trabajo ha reconsiderado que, aunque en ese batiburrillo de feminismo, lesbianas y transexuales, invertidos de todo género y mundo de la noche, las chicas del mundo porno y las prostitutas podrían estropear un poco esa imagen de gobierno feminista que pretendía el patrón Sánchez. Pero es que es muy complicado porque cuando las feminazis ladran mostrando sus sobacos sin depilar y sus bragas enrojecidas por la sangre menstrual, la Pedroche o la Dolera lucen cacha en alguna revista para hombres y el macho ibérico ya no sabe si lo feminista es la pluma o el pelo. Y, ahora, las honradas chicas del salón montan un sindicato, antesala de la legalización de una actividad muy antigua, siempre en la cuneta de la legalidad.

Dos momentos para la reflexión:

El primero son las declaraciones de la ministra feminista que vamos a transcribir sin alteración porque son difícilmente superables en… ¿vergüenza ajena?. El problema es que no saben ni dónde tienen la mano derecha y deberían porque les pagamos (y bastante mejor que a las lumis) porque hagan bien su trabajo. Ahí van, copia y pega de lo que sirve EFE.

«Me han colado un gol por la escuadra», «lo desconocía por completo», «no pueden imaginar ustedes los sentimientos que tengo en este momento», «el disgusto que me pillé ayer cuando me enteré es uno de los más gordos que me he pillado a lo largo de mi vida profesional y política y llevo ya un cierto rodaje».

Y es verdad porque, además, la promotora del sindicato es una asociación que, a la sombra de la Administración, de esas prebendas en cursos y seminarios con los que se reparten favores, ha sacado tajada. Han impartido cursos de felaciones, atención telefónica y protocolo con clientes a mujeres con intención de entrar en el fascinante mundo de la explotación sexual. Todo muy edificante.

Segundo. La ministra se pilla tamaño disgusto porque no se ha enterado tampoco de que su correligionaria la ‘yaya Carmena’ en Madrid y la ‘tata Colau’ en Barcelona ya tienen un sindicato de manteros, actividad igualmente ilegal pero que, a ojos de los ministros feministas, goza de mejor prensa. Si eres negrito la cosa entra mejor, ha debido pensar la ministra.

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