Torra se queja de la violencia fascista que sufren los “cuelga lazos” y “sepultureros” del Procés

El victimismo del independentismo es como ese niño llorón y acusica, mariconcete, que después de estar toda la mañana chinchorreando a sus compañeros con pellizquitos de abuela llora como alma en pena cuando alguno le suelta una tollina a mano abierta. Como el chivato de clase, Torra ha mandado un escrito a algunos medios controlados por la mano firme del nacionalismo catalán quejándose de la violencia fascista contra lazos y cruces. Una vergüenza y un oprobio que tienen que soportar los ejemplares ciudadanos que quieren la paz en Cataluña, la excarcelación de los presos políticos, el retorno de los exiliados, salvar las ballenas, la paz mundial y acabar con el hambre en el mundo.

Este paleto imbécil de Torra ha dado en la diana sin quererlo y ya va siendo hora de que, en lugar de quitar lazos y atropellar cruces con el coche, se le rompa la cara a alguno de los anormales que siguen decorando de amarillo Cataluña. Que la violencia sea de verdad violencia; que las hostias suenen bien fuertes en Despeñaperros. No quieres arroz, toma dos tazas.