Torra quiere ganarse a Bergoglio

La misma carta que el presidente de la Generalidad, Quim Torra, envió a Pedro Sánchez, se la hizo llegar también a otros líderes mundiales. No tener la dirección postal de Darth Vader evitó que el presidente golpista catalán enviase su misiva más allá del cinturón de Kuiper. Más afortunados han sido Vladimir Putin, Donald Trump o el primer ministro chino, Xi Jinping. También el Papa Bergoglio. A todos les pide mediación, no para conseguir la independencia de Cataluña, sino para conseguir que la voluntad y el deseo del pueblo catalán de autodeterminación sea finalmente entendido por las autoridades fascistas españolas.

A Vladimir Putin tal vez la idea de una Cataluña independiente le haga tilín. Su madera de agente de la KGB tal vez le impulse a pensar que una Cataluña independiente sirve bien la idea de una Europa en retroceso y, lo que es bueno para Rusia, interesa. A Donald Trump se la trae al pairo y a Xi Jinping puede que incluso le toque un poquito los pelendengues todo lo que suene a separatismo.

Al que no dejará indiferente la misiva, sin duda, será a Bergoglio, cuyos agentes en forma de monja Caram y abad de Montserrat ya han tomado abiertamente partido por la estelada. Bergoglio hablará de entendimiento, de limpiar la madre Tierra, de liberar a los pobrecitos presos políticos que pasan las de Caín en las opresoras cárceles españolas y de reconocer la libertad de los ciudadanos catalanas para sentirse profundamente católicos en igualdad, fraternidad y solidaridad.

Nihil novi sub sole.