Torra, el idiota

El primer requisito requerido para ser presidente de la Generalidad de Cataluña es el de ser idiota. No basta con ser del montón. Hay que acreditar situaciones y momentos absolutamente imbéciles en la biografía de uno para poder aspirar al puesto. Con la de idiotas que han ocupado el cargo sorprende que hayan tenido tan escondido a uno de los mayores imbéciles que hayamos conocido en la vida: Joaquín Torra. En el futuro se contarán los chistes haciendo relación al personaje: Esto era Torra que iba… Va Torra a la consulta del médico y dice… Esto son dos Torra que están en un puticlub…

Torra tenía clavado en su corazoncito indepe el desprecio del Rey en la apertura de los Juegos del Mediterráneo, a pocos días de haber sido parido como ‘president’. Muy, muy dolido. Él, que iba de independentista puro, sin mezcla, con ocho o nueve apellidos catalanes, se encontró con aquel marrón de tener que saludar al monarca. El ridículo fue mayor porque estaba todo el mundo pendiente y lo recogieron todas las cámaras. Desde entonces, como el adolescente tarado que engrasa su kalasnikov una y otra vez, ha estado Torra preparando su venganza. Y hoy la ha cumplido: Cuando ha llegado el momento de los saludos institucionales en la conmemoración del primer año de los atentados del 17A, Torra, ni corto ni perezoso, ha presentado a Felipe VI a la mujer del Forn. -La señora de Forn -ha dicho Torra-. El Rey saluda amablemente a la señora (no deja de ser una dama) y sigue adelante. La comitiva detrás de él es todavía menos cortés con el idiota. Tienden la mano mirando al tendido. LA venganza de Torra, la venganza del enano, es de vergüenza ajena. ¡Qué cara de tonto!