Todo impuesto es, en principio, un robo

Un robo o un problema. Robo cuando el Estado nos quita dinero de lo que directamente ganamos. Problema cuando el Estado no hace sus recaudadores como con el IVA. Y robo y problema cuando nos quita dinero y nos hace sus recaudadores, es decir, en casi todos, quizá todos, los demás impuestos.

En principio, aquel que gana su dinero u obtiene beneficios en su empresa o compra gasolina o tabaco o alcohol no tiene porqué pagar un impuesto por nada de todo ello. Ya es el colmo cuando alguien hereda y tiene que pagar por recibir una herencia por la que ya se pagaron impuestos a lo largo de toda una vida.

Entendemos perfectamente que un mundo sin impuestos es imposible. Son necesarios y justos. Pero lo son desde el punto de partida inicial, es decir, considerándolos algo así como un robo consentido y asumido que, como tal, debe ser siempre el imprescindible y el mínimo posible.

Hay un buen truco para poder cobrar impuestos bajos. Hacer ver desde pequeñito a todo el mundo que la vida hay que currársela, que no tenemos derecho a que nadie no regale su esfuerzo y que es nuestra obligación intentar ser los mejores que podamos ser. Por nosotros y por lo demás porque está es la mejor manera de construir riqueza, solidaridad y justicia social.