Soldados más bajas para equipararse con los hombres. Una lógica aplastante

La altura mínima para poder formar parte de las Fuerza Armadas era, hasta hoy, de 160 centímetros para los hombres y de 160 centímetros para las mujeres. Algo intolerbale porque, como todo el mundo sabe, las características de hombres y mujeres son distintas y, por tanto, se establecía una discriminación hacia las féminas. Desde hoy, la altura mínima para las mujeres pasa a 155 centímetros. Así que, desde ahora, tendremos un Ejército formado por más mujeres más bajitas.

Afortunadamente, nuestros socios europeos no parece que vayan a hacernos la guerra. Tampoco nuestros socios OTAN. Si la amenaza viene del sur, su oscuro color de piel, a pesar de sus ademanes violentos y su apariencia física, nos habla de seres buenos por naturaleza de los que no debemos temer nada, si acaso las grandes corporaciones capitalistas que vean dañados sus intereses comerciales con el top manta.

Y, por si todo esto no fuese suficiente, tal y como recordaba hace algunas semanas las ministras Celaá y Calvo, nuestras bombas inteligentes y las que hemos vendido por ahí seleccionarán a los hombres sobre las mujeres a la hora de matar.

Así que no pasa nada. Un Ejército de enanas es la manera más sencilla de sentirse seguro en casa… en casa de los Iglesias-Montero, que tiene escoltas y policías de 1’85 y armados hasta los dientes.

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