Sin base jurídica

Como ya adelantamos hace algunas fechas, la pretensión de Pedro Sánchez con el anuncio de la exhumación de lo restos del Generalísimo era poner a la izquierda de su parte, sobre todo al votante de Podemos, verdadero objetivo del presidente del Gobierno de cara a conseguir la mayoría suficiente en las próximas Generales como para no tener que abandonar el palacio de La Moncloa.

Predijimos entonces (porque es un señor muy previsible, no porque seamos muy listos) que no era posible tal cosa (sacar los restos de Franco del Valle) porque podía chocar con muchísimos escollos en su ejecución, escollos que solo podrían salvarse al asalto y de manera poco limpia. Para ilustrarlo hacíamos (tal es el caso) comparación con la hipotética pretensión del Gobierno de España de hacerse con una de las reliquias del Maine custodiadas en las Sala de Banderas de la Embajada de los EEUU. La única forma de hacerlo, por mucho que la Embajada se encuentre ubicada en Madrid, es al asalto y supone, de inmediato, una declaración de guerra contra los EEUU. En el caso de la basílica, profanar la iglesia solo puede hacerse por las bravas y, para ello, sería preciso previamente haber reducido a los ancianos monjes de la abadía benedictina, una imagen poco agradable a nivel internacional.

La pretensión de Sánchez, pues, no es la de hacer del Valle un parque temático porque con ello estaría matando la gallina de los huevos de oro. El Valle, para la izquierda, tiene un valor incalculable con Franco y José Antonio dentro. Sin ellos, el Valle carece de valor.

Ahora toca jugar la baza de la imposibilidad legal, del trabajo insistente de los abogados implicados en el asunto para encontrar una solución a finales de año que `pueda legitimar la exhumación. Nadie en la izquierda podemita dude de que Sánchez es el verdadero líder de las izquierdas, mucho más radical que Iglesias y que, de haber sido posible, Franco ya estaría descansando en alguna cuneta de España. Ténganlo claro a la hora de enfrentarse al voto dentro de dos años.