Según han roto Cataluña entre separatistas y separadores, sacarla del agujero en que se encuentra va a ser una tarea harto complicada. Por José Pedro Cruz

Nuevamente tras las elecciones del jueves, el resultado ha sido parecido. Hay una Cataluña, enfrentada y paralizada y eso es una realidad que los políticos deberían analizar; desde luego no seremos nosotros quienes pidamos que dialoguen desde las distintas sensibilidades existentes, porque creemos que España y Cataluña como parte integrante de ella, no se merecen la situación a las que se las ha llevado.
Desde luego, es evidente que hay una Cataluña enfrentada, pero es que además, mientras las dos facciones quieren arrimar el ascua a su sardina, además Cataluña está absolutamente paralizada en cuanto a gestión se refiere; es evidente que no se gestiona, no se legisla y no se resuelve, (salvo en lo que a independentismo se refiere). Está claro que el independentismo es lo único que funciona, malfunciona o disfunciona en Cataluña.  La economía se viene abajo, porque la independencia (aún simbólica) da mucho miedo al empresario y el bienestar social y la economía se resiente; por otra parte la vieja Europa no entiende de independentismos, y no ha apoyado estas veleidades, por mucho que quieran en la Cataluña independentista, difícilmente podrán vender un Estado propio cuando sólo lo apoya el 37,15 % del censo.

Desde que se había puesto en marcha el procés, en el 2012, ha habido una evolución a la baja del independentismo, que ha ido decayendo del 47,9 % de aquel año, al 47,8 % en las elecciones del 2015, siendo el pasado jueves 47,4 %, y en número de Diputados se ha bajado de 74 a 72, y a 70 en las actuales. Evidentemente aunque estancado, desde luego el independentismo no ha ido a más. Mientras que una opción más firme en la defensa de una Cataluña española, como Ciutadans han pasado de 3 a 9 y luego a 37 escaños.

Estamos en una Cataluña rota, y sin voluntar de pactar, y a medida que el separatismo se ha ido haciendo excluyente, Ciudadanos ha ido creciendo, es una fuerza política muy joven tanto en sus representantes, como en los que les votan, mucho más votada en las grandes ciudades, donde se es más cosmopolita, y a los que por mucho que se les quiera tildar de fascistas o franquistas, no se les puede acusar de haber estado impregnados de un pasado «antidemocrático». Bien es cierto que hacen bandera del no es no, (no decimos que eso sea malo).  Pero eso si bien los hace crecer, tampoco ayuda a que pueda haber siquiera acuerdos de gestión y Cataluña lleva ingobernada desde el 2012. Mala solución es esa, Cataluña tiene a parte integrante de su líderes independentistas, en el exilio dorado, o en la cárcel, fomentando el victimismo, Puigdemont, será apresado si planta cara y abandona esa actitud cobarde de salvar su culo desde Bruselas, desde luego no parece el escenario más óptimo.

Hay quien dice que posiblemente siga en Bélgica y que preparen otra performance, con un presidente en funciones y otro presidente «en el exilio», ante la oposición de Ciudadanos y un gobierno en Madrid, que de pura debilidad, (en Cataluña no va a tener ni grupo parlamentario propio), acabe radicalizándose para recuperar parte del electorado unionista, lo que agudizará la crisis de Cataluña.

Los separadores además están constantemente mostrando su hartazgo, y al mismo tiempo los empresarios cobardes, tras haber coqueteado antes con los líderes independentistas están ahora abandonando su tierra, la tierra del «seny» a su suerte.

Mal panorama tenemos, necesitamos un buen timonel que maneje la nave, y … Mariano guarda las manos en los bolsillos para que no se le queden frías.

5 Comentarios

  1. Yo tampoco entiendo lo de los separadores. Están los separatistas y luego los que defienden la unidad de España. A los que hace tiempo veníamos avisando de lo que iba a pasar, precisamente se nos llamaba separadores.

  2. No estoy de acuerdo amigo, yo he defendido la unidad de España siempre, y yo he sido siempre integrador, no separador. Los separadores son esos que dicen: «Ya están dando guerra los putos catalanes», «que pongan un muro y que se vayan a tomar por c…», o «no quieren la independencia… pues que se independicen y que se vayan de una puta vez,» Me refiero a todos esos hastiados del problema Catalán que dicen que tienen ganas de acabar ya con ese lastre. A esos que en el fútbol gritan «puta barça, puta Cataluña», a los que muchas veces han dicho «si hicieran un referéndum en el resto de España, algunos votábamos» que se fueran..

  3. Equiparar la responsabilidad en el problema de Cataluña entre los separatistas y lo que tú llamas separadores, que sólo expresan un desahogo hasta humanamente comprensible alguna vez, no tiene ni pies ni cabeza.

  4. Es tu opinión, respetable por otra parte, pero la incomprensión de los separadores, reafirma a los separatistas, dándoles un mayor argumentario, y además es contagiosa, por lo que otros muchos se dejan llevar de ese «desahogo», además de que supone una incomprensión al problema catalán que existe, y una desesperación de los que aún se consideran fieles a España y que ven como sus propios compatriotas les dan de lado. Tan malos los separatistas como los separadores. Este problema ahora no se resuelve con represión pura y dura, Evidentemente no soy de dialogo con nacionalistas, pero ha de recuperarse el terreno perdido, sin dureza, pero con firmeza.

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