Se veía venir… después de la ETA, ahora la ATA

Unas sesenta pistolas y una cantidad indeterminada de material explosivo ha sido robado de los zulos donde la banda ETA custodiaba las armas que iba a entregar como escena final de esa representación teatral que han montado, antes de hacer “mutis por foro”. Parece ser que un grupo de disidentes que estarían encuadrados en ATA se habrían llevado las mismas antes de que ETA se desarmase definitivamente. ¿Pero a quién pretenden engañar?, en cualquier estudio sobre terrorismo se desarrolla cómo es la fase final de la rendición, entrega de armas, o finalización de actividades de un grupo terrorista. Siempre, siempre de manera invariable, surgen unos terroristas disidentes, más terroristas que los terroristas, los del sector duro, que se oponen al desarme y a abandonar la lucha armada, y que quedan ahí como garantes de las “esencias” como vigilantes de la ortodoxia de sus reivindicaciones, en un aviso al Estado, diciendo… cuidadin… que todavía estamos ahí.

Mientras, sin embargo, el grupo oficialista, en este caso ETA, pretende quedar limpia de “polvo y paja”, porque ellos supuestamente están en contra de esta maniobra radical, incluso intentan ejercer de mediadores…  de hecho en este caso según fuente abertzales, ETA ha intentado negociar con la disidencia de ATA, la recuperación de esas 60  pistolas, pero las conversaciones han sido infructuosas porque los disidentes no les quieren devolver el material. (Vaya una argumentación infantil)

A poco que estemos preparados… ese cuento ya no cuela, lo hemos visto tantas veces… en todos los grupos terroristas, en el cercano I.R.A; forma parte del protocolo de desactivación de un grupo terrorista, la creación de otro “por si acaso”, fuera de control y dispuesto a todo. De esta manera los terroristas “buenos”, pueden pactar cosas, medidas de gracia para sus presos, reinserciones, etc, para que no vengan “los malos”, que obviamente son ni más ni menos, que la otra cara de una misma moneda. Aunque según fuentes de la lucha antiterrorista, el dirigente de ATA, tiene cara  y nombre, Iñaki Bilbao Goikoetxea, expulsado de ETA en 2014, acusó de traición a los actuales dirigentes y reclamó la vuelta a la lucha armada en un documento que se titulaba “La guerra se gana a tiros”