Santiago Abascal: la Ley de Memoria Histórica ataca “la libertad de expresión, de conciencia y de cátedra” o como perder un debate

El complejo derechil es agotador. La derecha, hasta la de VOX, plantea siempre algunos temas, como este de la memoria histórica cargada de complejos. Lo hace de tal forma que casi se hace ineludible la derrota en el debate. De alguna manera el mensaje de la derecha que se infiere, en su tímida oposición a la Ley de Memoria Histórica, es algo así como reconocer que los rojos tienen razón en todo pero, no obstante, hay que permitir, por aquello de las libertades, que se defienda lo que sea, incluido algo tan horrendo como el franquismo. Ese es el mensaje que transmite hasta Santiago Abascal.

La verdad es que si ese va a ser el planteamiento es mejor no comparecer y dejarlo estar. Con que la izquierda arguya el ejemplo del nazismo en Alemania y que en todo el arco social, incluido hasta VOX, nadie defiende, al menos, la necesidad histórica del franquismo, el debate está perdido.

O la cuestión se enfrenta en, como mínimo, en los términos que viene sosteniendo Pío Moa o la cuestión, como tantas otras, se perderá. O se está dispuesto a decir que el franquismo fue una necesidad histórica frente a la brutalidad comunista del la II República y que la Dictadura fue inevitable para evitar un paso por el soviet a España, o se niega el carácter democrático a los rojos, es decir, o se entra al fondo del asunto o el sistema tiene claro, de antemano, que la libertad de expresión no es ilimitada y encontrará justificado, como ya lo ha hecho en las leyes LGTBI, imponer su particular visión de la verdad. Así de simple.