Salve, Salvini

Mateo Salvini ha acusado a las ONG que operan en el Mediterráneo de “ayudar al tráfico de seres humanos”.

Según el ministro, Italia ha pedido a las autoridades de Libia, Túnez y Malta que se hagan cargo de las barcazas en dificultades en aguas libias. También se ha dado orden a la Guardia Costera italiana de que permanezca cerca de las costas italianas y que intervengan ante Libia los guardacostas de este país y los malteses porque Italia “no se puede hacer cargo de los costes económicos y sociales de una inmigración fuera de control”.

El Gobierno italiano ha ordenado que los 224 migrantes rescatados en el mar por una embarcación de la ONG Lifeline sean trasladados a buques de la Guardia Costera para desembarcar en un puerto seguro, mientras el barco es llevado a un puerto de Italia para ser investigado.

Por su parte, el ministro de Infraestructuras y Transportes de Italia, Danilo Toninelli, ha asegurado que el buque navega ilegalmente bajo bandera de los Paises Bajos, de acuerdo con la información facilitada por este ultimo país. “Si esta noticia se confirma, es una embarcación que no debería poder navegar en las aguas del Mediterráneo”.

La de Salvini es la única postura posible ante una UE convertida en cómplice o culpable material del tráfico de mano esclava a Europa.

No hace mucho podíamos escuchar al líder podemita, Jorge Verstynge, dar argumentos de peso para plantear una postura de izquierdas contra la llegada del Aquarius a nuestras costas acogido por nuestro Gobierno. Básicamente, Verstrynge afirmaba que ninguna patronal en el mundo globalizado se ha quejado nunca de la inmigración ilegal, algo absolutamente contrastable.

Las mafias de la carne humana trafican con el beneplácito de toda la UE, con Alemania a la cabeza. En Mateo Salvini han encontrado un escollo.