¡Rusia es Culpable! Tirando balones fuera…

Como dijera Serrano Súñer, en la posguerra española, cuando miles de españoles fueron a jugarse sus vidas a la fría estepa rusa, así se manifiestan ahora los políticos actuales; pero, esta vez, no para comprometer su patrimonio o su vida sino sencillamente para echar balones fuera.

Cuando la política, como cuestión pública inherente al sentimiento hacia un pueblo, no se lleva en el corazón, y forma parte únicamente de un experimento social, en el que se barajan constantemente las distintas variables posibles, a fin de conseguir un resultado u otro en las urnas, todo vale.  Pero si los políticos han decidido no tener escrúpulo alguno, y juegan con nosotros como ratones de laboratorio, al menos deberán ser profesionales. Putin así lo hace. El al menos, si es el culpable,  como se presume,  de todos los males de Europa, estará cumpliendo con su misión: la desestabilización de la competencia para mayor gloria de su nación.

Pero en España creemos que,  con echar balones fuera, y decir que Rusia es culpable, lo tenemos todo resuelto.  Rusia no podría desestabilizar un país unido y cohesionado, y de eso sólo son culpables los políticos españoles:  Rusia no podría apalancar en la grieta que separa Cataluña del resto de España, si hubiésemos cerrado esa grieta, haciendo sentirse a los catalanes orgullosos de ser españoles y no hubiésemos pretendido unicamente comprar sus silencios a cambio de nuevas competencias o cesiones en presupuestos. Cuando se paga el chantaje una vez  tras otra,  se acostumbra al chantajista a ser un parásito del resto; una rémora que se lleva pegada, pero que no se siente parte del organismo huésped.

No habéis sabido enamorar a vuestra Cataluña querida y sólo la habéis tratado como se trata a una querida, colmándola de regalos. Ahora cuando ella sigue diciendo que aflojéis la cartera, ahora vosotros decís que Rusia es culpable.

Una mierda: los culpables sois vosotros.

1 Comentario

  1. Lo has clavado. Putin es el presidente de Rusia y defiende, consecuentemente, los intereses de su país. Que sea un hijo de Putin o no, sería transparente para nosotros si nuestros dirigentes no fueran unos vendepatrias.

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