Rosa María Mateo quita la misa de RTVE

Sentarse ante la tele el domingo para ver ‘la misa’ era la actividad principal del día para muchos ancianos españoles, impedidos de poder asistir a los oficios religiosos. ‘La misa’ se emitía por La2 desde la década de los 80, así que tampoco puede decirse que fuese un invento franquista. Sí que es cierto que el programador que tuviese la idea y quienes la ejecutaron y dieron forma demostraron una sensibilidad humana muy superior a los que hoy la quitan, la comisaria política de la III República española, Rosa María Mateo.

Sucede con ‘La misa’ de La2 que servía a un doble propósito «democrático»: atender la confesión de la mayoría del pueblo español y satisfacer la necesidad de una minoría de ese pueblo (la que no podía ir a misa y quería ‘oírla’). Porque el público de ‘La misa’ era muy minoritario. Tan minoritario como los ‘narcodocumentales’ de La2 (todos hemos echado siestas en el letargo soporífero de las costumbres alimenticias de la rana de las praderas) o los oyentes de Radio3. Es que, precisamente, para ese público minoritario que no veía las carreras de motos o salía de picnic a la Casa de Campo, era para el que estaba hecha la programación de La2.

Conclusión: Si una televisión pública no sirve a los fines que pregona, ¿por qué la pagamos? Nos sobra RTVE. Nos sobra Rosa María Mateo. Nos sobran sus profesionales y sus contenidos. Todos a la puta calle.