Rajoy se va diciendo que será leal. Pues ya era hora chato

El primer día del Congreso del PP  ha sido dedicado a mayor gloria del líder que se va, Mariano Rajoy, esa especie de ser pánfilo que ha contemplado la realidad de España procurando no hacer nada hasta el punto que se la han metido doblada y por detrás y en una moción de censura le han mandado para casa sin que, otra vez, moviera un dedo ni antes, ni durante.

Parece que todos han llorado a Mariano: los partidarios de hacer seguidismo de Rajoy  como Soraya y los que con la boca, no sabemos ni pequeña o grande, dicen que hay que enmendar la plana al PP de estos últimos años que también parecen estar muy tristes por la salida de Rajoy y muy orgullosos de su desastrosa labor.

Menos paro, es cierto, y mejor situación económica, es cierto, deja Rajoy. No sabemos si es por lo que ha hecho Marianete o porque simplemente con no hacer nada y no cagarla, según mejoraba la UE mejoraba España. Por lo demás, Rajoy deja una situación en Cataluña lamentable, la salud moral, vida y familia,  de España por los suelos según las tesis con las que el propio PP se presentó a las elecciones y un PP hecho una mierda: perdiendo votos a espuertas y partido por la mitad. Por último, deja a España en manos de un nuevo Frente Popular. Pues van los peperos y aplauden al imbécil de Rajoy.

Se las ha dado Marianete de no haber negociado con ETA. Nos ha jodido. Se comió todo lo negociado por Zapatero.

La frase cojonuda ha sido en la que se la tiraba a José María Aznar. Rajoy será leal, es decir, aunque el futuro Presidente del PP traicione todos los valores del PP, lleve a cabo una gestión del problema catalán lamentable,  lleve el PP ha estado de ruina y ponga a España en manos del rojerío, Rajoy dirá que todo va bien. El problema es que eso no es lealtad, es fidelidad perruna, lo más que puede dar de sí un personaje como Rajoy.

En fin, machote, pírate ya de una vez a seguir haciendo nada y dedícate al pelao de cebollas a ver si pelando cebollas no la lías parda.