Puigdemont y Torras, al final caerán como Alcapone, por un delito contable

El Mafioso italiano Alcapone, había ordenado muchos asesinatos y cometido mil tropelías, pero fue un delito menor, un asunto contable lo que dio con sus huesos en una fría mazmorra. No es de descartar que otros mafiosos en la actualidad, acaben con un final parecido.  Quizás se libren de los grandes delitos por tener sus defensas muy organizadas las estrategias jurídicas, y sin embargo en un fleco, en una memez, en algo con lo que no habían contado, de repente puede ser que vean que les ha salido un orzuelo en el ojo, alguna cosa con la que no contaban.

Ahora cual espada de Damocles, se cierne sobre la cabeza de Puigdemonio, pero ojo… también sobre la de Torras, una acusación seria, se trata de una posible usurpación de funciones y pirateo de los logotipos de la Generalidad, de la que podría ser culpable el propio Puidemont, si no contase con autorización de la Generalidad, o Torras si se lo hubiese permitido.

 

De momento se están atribuyendo o simulando las funciones y naturaleza propia del Parlament de Cataluña. Eso, dicen los socialistas, podría suponer “un menosprecio o una usurpación, real o aparente, de la posición institucional del Parlament de Cataluña”.

Torras parece mirar para otro lado pero va cometiendo fraudes de ley con la llamada Asamblea de Cargos Electos  que pretende ser a los ojos del mundo como el verdadero ‘Gobierno de Cataluña en el exilio’.

Igualmente sucedería con el “Consell de la República”, así como el encaje normativo de ambos en la Generalitat.

¿Se pagarán estos ‘juguetes’ de Puigdemont con cargo a los presupuestos de la Generalitat? Y, evidentemente, ¿cuáles son los vínculos que el Gobierno catalán establecerá con esas estructuras y cuáles serán las acciones para preservar la representatividad que, por ley, tienen el Parlament o el propio Govern?
Silencio del Govern
En realidad, Torra es el primer interesado en poner en marcha esas estructuras paralelas para mantener la tensión con España. De ahí que el pasado 13 de julio, el PSC presentase otra propuesta de resolución en la que se pide reprobar al Govern “por su manifiesta incapacidad y falta de voluntad política de defender las instituciones catalanas y su imagen frente a los intentos de alguna iniciativa privada de usurpar las funciones, suplantarla o hacerse pasar por las instituciones de la Generalitat de Cataluña”.
Era un obús directo a la utilización que Puigdemont hace de un supuesto ‘Govern catalán en el exilio’, de la Asamblea de Electos y del Consell de la República, órganos creados y controlados por un grupo parlamentario concreto, Junts per Catalunya (JxCAT). Además, por si fuera poco, en sus comunicaciones, utilizan el logotipo de la Generalitat verdadera, lo que en cualquier lugar del mundo estaría penalizado.

Deben activarse “todos los mecanismos e instrumentos a su alcance para la defensa de las instituciones de la Generalitat de Cataluña, incluyendo al Parlamento catalan, frente a cualquier actuación orientada a usurpar la legitimidad y representatividad del sistema institucional de Cataluña”. Esa ha sido la petición del PSC a Torra, y se le pregunta para  conocer qué piensa hacer la Generalitat ante el uso de su logotipo por parte de personas ajenas a la propia institución. En este sentido, Puigdemont estaría no solo usurpando funciones como ‘president’ (no ha sido elegido como tal ni forma parte de un Gobierno democráticamente elegido), sino que estaría incurriendo en un ilícito penal al utilizar el logotipo del Govern, que solo puede utilizar el propio Govern. Además, con el añadido de que con su utilización manipula y tergiversa la naturaleza de los mensajes que emite, ya que simula que sus opiniones son las del gobierno de Cataluña, cosa incierta.

¿Estará apoyando Torras eso?, sabemos que sí, pero ¿lo asumirá negro sobre blanco?
“¿Es consentidor El Gobierno de la Generalidad del uso en webs, redes sociales y en la emisión de documentos que hace un grupo de personas que se autodenomina Govern de la República Catalana, de los símbolos, marcas, tipografías, imagen gráfica e identificaciones propias de la Generalitat de Cataluña?” esa pregunta se hacen los socialistas, y nos hacemos todos.

¿Será este el fin de un noviazgo, entre socialistas e independentistas?

Veremos… de momento lo mismo caen como Alcapone.

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