PSOE, Podemos y separatas votarán por la libertad final de violadores/asesinos, asesinos y terroristas.

Los motivos por lo que socialistas, comunistas de Podemos y los separatas se oponen a la prisión permanente revisable para determinados delitos graves nos resultan insondables. En primer lugar, porque hay delitos de tal gravedad que, posiblemente, sólo la pena de muerte haría justicia. En segundo lugar, porque precisamente estar contra la prisión permanente revisable es estar contra la reinserción.

La gravedad de algunos delitos, los supuestos de asesinatos de menores, los de asesinatos terroristas, los de asesinatos de mujeres después de una violación y, posiblemente, alguno mas, sólo puede recibir justicia, en el sentido retributivo, proporcional y punitivo del término, con la aplicación de la pena de muerte. Es imposible pensar que el castigo justo por segar la vida de un niño puedan ser unos años de cárcel, por muchos que sean. Simplemente, con la balanza en la mano, la justicia es la pena de muerte.

La sociedad, irresponsable, prefiere lavarse las manos y no mojarse. Y para parecer buena opta por medidas menos estrictas. Por ejemplo, la prisión permanente revisable, revisable por aquello de la reinserción, a la que precisamente se oponen inconscientemente los pesados de la reinserción. Y se oponen porque están dispuestos a poner en libertad a sujetos que no están reinsertados por el mero cumplimiento temporal de una condena. Ergo, ni para los pesados con la reinserción, la reinserción es lo prioritario.

Y vamos a hablar claro. La reinserción, en muchos delincuentes, no se produce jamás. Por así decirlo, nos encontramos con delincuentes vocacionales aunque hablemos de delitos menores. Con la tesis de la reinserción habría supuestos de delincuentes que, por pequeños delitos, no podrían salir jamás de la cárcel porque jamás están reinsertados y no hay duda de que volverán a delinquir. Por lo tanto, la reinserción, otra vez, no es la prioridad, salvo que estemos dispuestos a dejar en prisión para siempre a un carterista. Todos estamos de acuerdo en que sería excesivo y, aunque no esté reinsertado, lo justo es permitir su libertad transcurrido un tiempo de castigo aunque estemos absolutamente seguros de que volverá a robar carteras.

Esta claro que la reinserción no es la prioridad sino más bien es un deseo para el que cabe poner todos los recursos posibles para que ningún preso dispuesto a ella pueda no verse reinsertado por falta de medios en prisión. Y nada más.

El carácter punitivo de la pena es el prioritario incluso para los pesados con la reinserción. Por eso ponemos en libertad a pequeños delincuentes aunque sepamos que no estén reinsertados. El carácter punitivo debe ser también, más si cabe, el prioritario en delitos graves. Luego vendrá la reinserción, si la pena del delito la admite, pero hay conductas punibles de tal gravedad que no cabe reinserción alguna. De alguna manera, hay delitos para los que la justicia humana nunca tendrá castigo suficiente.