Premios Goya 2018: más mujeres y cine malo

Es comprensible que cada vez que se celebran los Premios Goya se hable poco de cine y mucho de política. Es comprensible porque el cine español es, en general, un bodrio y, en particular, también. Si hay alguna excepción al cabo del año, no la conocemos.

Este año en la gala de nuestros  grandes cineastas, mantenidos a base de subvenciones que pagamos entre todos los españolitos  y que no contentos con ellos piden pagar menos IVA que el resto de actividades, tocaba feminismo. Y el lema que se ha generado desde los Goya ha sido, abanico en mano, el de “más mujeres”. Ver a Pablo y Pedro, no los Picapiedra, sino Iglesias y Sánchez pidiendo más mujeres con un abanico en la mano era, cuanto menos, chocante y daba lugar al equívoco. Sobre todo, en el caso de Pablete acostumbrado a colocar a sus novietas. Más mujeres para Pablete, no por favor.

¿Es el cine español  un coto vedado para hombres? Que es un coto vedado en el que sólo caben progres ya lo sabemos. Pero, por lo visto, también  es un coto vedado en el que los hombres impiden la entrada a las mujeres. Ya les vale a los hombres progres/izquierdosos del cine que han resultado ser unos machistas.

Ni cortas ni perezosas las mujeres del cine no piden más reconocimiento por la excelencia de su trabajo. Piden más cuota. Y lo piden sin ponerse coloradas. Pues nada, al año que viene premios por sexo aunque hay un problema. ¿Cuántos sexos, géneros o lo que sea hay? No vaya a ser que se nos escape la cuota trans o la cuota gay o la cuota lesbi… Todo, menos hacer las cosas bien y que el cine deje de ser una vergonzosa industria ruinosa a la que llaman cultura para con esa coartada trincar pasta a la que llaman subvención. En el fondo, una mordida que paga el Estado para no aguantar a los hombres y mujeres del cine dando por saco cada vez que salen en la tele.

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