Polonia, Poznan: una buena memoria histórica

Desde El Muro nos hemos manifestado en repetidas ocasiones contra la Ley de Memoria Histórica. Hemos tratado de hacer entender, además, que su aplicación afecta enormemente al presente y al futuro de los españoles. Pero que no se entienda que lo hacemos porque nos guste el mantenimiento de monumentos o  la belleza histórica o la idiotez de que la historia,  historia es y ahí hay  que dejarla.

Nos oponemos a Ley de Memoria Histórica porque se está convirtiendo en buenos a los malos, en víctimas a los verdugos.  De ahí que nos alegre enormemente que en Polonia, Poznan, se haya derribado una estatua al General Karol Walter que participó en nuestra Guerra Civil como un mando de las Brigadas Internacionales. Allí se ha considerado que Walter era símbolo del comunismo y de sus crímenes y, por ello, han derribado la estatua. Nos parece perfecto. Más perfecto nos parece aún  que dicha decisión se haya tomado por una entidad pública dedicada a investigar los crímenes del comunismo y del nazismo y a eliminar sus  vestigios.

La idea es la siguiente: hay ideologías que por sus crímenes pierden toda legitimidad para ser defendidas: comunismo y nazismo cumplen sobradamente ese requisito.