Para evitar problemas… que los Mossos disparen con el dedo

Son varias las ocasiones en las que la Generalidad de Cataluña ha intentado comprar munición a lo largo de este año. También lo han intentado dotarse de armas largas de guerra, y de rifles de alta precisión de francotiradores. En la medida de lo posible el Ministerio del Interior, con buen criterio, les ha explicado que no se matan moscas a cañonazos y les ha vetado la adquisición de todo lo relacionado con la industria armamentista.

De momento durante el año 2017 no han podido adquirir ni un solo cartucho para reponer los que se utilizan en labores policiales y de entrenamiento. No ha sido así con el resto de las policías autonómicas que han podido dotarse de ese tipo de suministro, sin ir más lejos la Ertzaintza no ha tenido ningún problema; imaginamos que si en algún momento se relaja la tensión y las cosas vuelven a los cauces lógicos en los que no abunde la desconfianza, los Mozos podrán dotarse de la cartuchería necesaria para mantener los niveles mínimos de reposición de munición, y si no es así, es que a lo mejor lo que hay que plantearse es cerrar un cuerpo policial del que Interior no se puede fiar; para eso es mejor que les vistan de romanos y que como dotación lleven Pilum,  de momento hasta nuevo aviso, entre otras fruslerías, seguirán cogiendo polvo en la frontera de Francia,  en torno al millón y medio de cartuchos del calibre 9 milímetros, esperando las autorizaciones, para poder ser introducidas en territorio nacional.

La Justicia sigue investigando las deslealtades de los mozos. (Curioso que aún no haya habido detenciones), mientras que Interior asegura con la boca pequeña, que no hay desconfianza hacia ese cuerpo policial. Eso sí no se les deja tampoco introducir calibres de guerra, munición antidisturbios, y otro tipo de armas, cuya compra fue considerada alarmante, por el tipo de armamento y la cantidad del arsenal.

¿Porqué seguir con medias tintas?

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