Palo brutal  de la justicia alemana al Supremo español

La resolución dictada por la justicia alemana es muy favorable a Puigdemont y no es un suceso más sin importancia del problema que España tiene en Cataluña. Las consecuencias de esta decisión judicial alemana  serán graves para España en la esfera interna y en la esfera internacional.

En la esfera interna, esta posición de la justicia alemana va a cargar de argumentos y de razones a los secesionistas y, como no, a toda la progresía española contraespañola que pulula, controla y domina los esenciales medios de comunicación en España, las televisiones privadas y públicas, incluida la TVE a pesar del Gobierno del PP. En la esfera internacional, tendremos consecuencias favorables al separatismo y contrarias a España. Ni que decir tiene que España no tiene un amigo en Europa. Tiene a lo sumo socios y como poco enemistades.

La cagada del Supremo es de órdago. Si de pedir dimisiones se tratara, la de Pablo Llarena debía estar encima de la mesa. Y es que nunca se debió pedir la extradición por el delito de rebelión sin un juicio de previsión previo muy fundado sobre el éxito de la solicitud. Parar ser claros, una extradición como esta, con una trascendencia política y quizá histórica difícilmente mesurable, si se pide, se pide con la seguridad jurídica, y hasta diplomática, de que se va a obtener. ¿No son capaces el Supremo, más toda la Abogacía del Estado, más la diplomacia española, más el asesoramiento jurídico que hiciera falta pagar en Alemania, de hacer ese juicio de previsión previo certero? La madre que los parió.

España tiene un problema grave en Cataluña. Muy grave. Histórico. Y de momento da pavor,  no el enemigo separatista, sino los encargados jurídicos, políticos y diplomáticos de defender la unidad de España