Otro referéndum sobre toros

Pablo Iglesias dice que no le gustan los toros pero que deben ser los españoles los que decidan democráticamente sobre la cuestión. No quiere imponer su criterio. No quiere que su cerebro privilegiado sea seguido obedientemente por una mayoría ignorante que, simplemente, hará lo que dice porque le admira y entiende que él solo quiere lo mejor para su pueblo. Pablo es el padre de todos. Nos entiende, nos comprende, nos quiere.

Conociendo la trayectoria de su partido y de sus gentes, lo más probable es que alguno de sus niños termine por tomar la alternativa en algún pueblo de Madrid y confirmándola en Las Ventas del Espíritu Santo, con Irene sufriendo y llorando y rezando a la Virgen de los Dolores o a la Esperanza Macarena. Tal vez podamos encontrarle en el tentadero de la finca toledana de “Pitita” Maestre, o con un Cohibas lancero en compañía de Errejón, persiguiendo en su Jeep al toro de la Vega. Quién sabe. A lo mejor ser taurino no implica ser un facha o ser antitaurino no te hace mejor rojo. O es nada más que estos comunistas de la hoz y el Martini son tan españolazos que se lo pasan en grande con Morante, con Padilla o Talavante.

O igual es que todos los antitaurinos son una panda de anormales.