Nuestro vecino y «amigo» Marruecos

De la cumbre bilateral de jefes de Estado y de Gobierno (o finde de vacaciones en Doñana de los Sánchez con sus nuevos amigos, los Merkel) se ha desprendido un paquete de ayudas conjuntas para Marruecos, del que aún no se ha fijado cuantía. Paralelamente, Marruecos, en agradecimiento por el regalo (nosotros nos comemos sus mafias de trata de humanos, alentadas por los dirigentes marroquíes y, ahora, también pagaremos por que nos sigan enviando su mercancía de carne humana) ha decidido portarse como un socio cumplidor y ha cerrado unilateralmente la aduana con Melilla. El argumento de Marruecos es sencillo: se fortalece así el puerto de Beni Enzar y se evitan los problemas con la Policía española. La medida, ahoga el comercio de la ciudad autónoma que, su presidente, Juan José Imbroda, cifra en 100 millones de euros.

Para Marruecos, Ceuta y Melilla son ciudades a recuperar por considerar que son parte de su territorio, del mismo modo que piensa son parte de su territorio Toledo, Granada o Albacete. En esta linea, y en el tono rastrero en el que suelen expresarse todos los moros, por la espalda y a traición , la decisión política con tintes económicos de cerrar la aduana de Melilla debería tener una reacción en el Gobierno español que aún estamos esperando. No la va a haber, ya lo adelantamos. Vamos a pagarles las shishas a los amigos del Emérito y nos vamos a dejar dar por retambufa (práctica muy común entre moritos). Todo en la misma linea, uno no sabe si es que el moro negocia mucho mejor que nosotros o es que nosotros somos idiotas perdidos. Ni ganamos con el cierre de aduana, ni ganamos con pagar el tráfico de seres humanos, ni ganamos en Bruselas cada vez que sale un acuerdo pesquero con Marruecos, ni (quedó demostrado con el pulso de Perejil) nos protege OTAN ni OTON.

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