No quiero que a mis hijos les regalen una pelotita, y por eso denuncio a los policías

Cuando la estupidez, llega al grado máximo, esto es, se queda a mitad del camino entre la estulticia y la gilipollez, podemos observar hechos tan absurdos como que un grupo de adoctrinados padres en Lérida, quieran denunciar a unos policías que regalaron unas pelotas de goma a sus chavales, para que jugasen con ellas.

¿Ustedes se imaginan si en nuestra más tierna infancia unos policías antidisturbios nos hubiesen regalado una pelota de goma dura, de las usadas para disolver manifestantes airados? estamos seguros de que nos hubieran hechos los tíos más felices del mundo, tanto por el uso lúdico que se podía dar a tan disuasorio elemento, como por el hecho de saber que teníamos algo que no vendían en ningún sitio, que nadie podría conseguir, y que por tanto,  íbamos a ser la envidia de la chavalería circundante.  Pues este grupo de anormales, padres de los alumnos de primaria del colegio Lestonnac de Lérida han decidido fastidiar la distracción de sus hijos, mostrando su indignación, por saber que los policías de Espanya malos  y represores en vez de masacrarlos mediante disparos certeros con las bolas de goma, se acercan a sus hijos amablemente y les hacen el obsequio de tan curioso juguete.

Estos alumnos han estado utilizando las pelotitas para jugar en el patio, y tras indagar el profesorado del colegio, se tuvo conocimiento de que habían sido regaladas a los niños de primaria por algunos de los mismos policías del Estado, que había de guardia en la calle a la entrada del colegio .

Según este grupo de alarmados padres, alguna de las pelotas de goma fue requisada por los vigilantes educadores/adoctrinadores,  siendo amonestados los niños y advertidos de que no podían jugar con pelotas que no fueran las destinadas por la misma escuela a las horas estipuladas para cada curso.  Para mearse, toda la vida jugando con las bolas de papel de plata de los bocadillos, y ahora los docentes del colegio Lestonnac de Lleida, que se encuentra frente a la comisaría de policía nacional,  se ponen dignos, no sea que los niños vayan a ver con buenos ojos a la policía, o incluso alguno de ellos, en el acabose, pudiera llegar a vestir los colores de la samarreta de la selecció nacional, no vaya a ser…

Entendemos las numerosas quejas por parte de los padres de alumnos; a veces lo que no entendemos es porque los policías no han dado a esas pelotas el uso reglamentario, «jugando» con los padres, en vez de con los hijos.