Muerte a Maduro

Dos cosas hay que reseñar de las elecciones presidenciales venezolanas.

La primera es dar el pésame al pueblo venezolano y animarle a armarse y defenderse del régimen tiránico de la única manera ya posible: el magnicidio. O muere Maduro o muere Venezuela. Y no lo hará en una muerte figurada del pueblo; lo hará de la forma en que cualquier dictadura comunista aniquila pueblos. Lo hará de la forma en que Maduro viene diezmando a Venezuela. Hambre, miseria, miedo.

La segunda es para reconocer la labor ingente de un ganapán -José Luis Rodríguez Zapatero- avalando un proceso que es una vuelta más de tuerca para asegurar la dictadura de Maduro. Fue malo para España y ahora lo es también para Venezuela.

Nicolás Maduro ha sido reelegido como presidente de Venezuela para el período 2019-2025 en unos comicios marcados por la altísima abstención y la denuncia de irregularidades por parte de la oposición, que ha pedido la repetición electoral.
Maduro ha obtenido 5.823.728 votos con una participación de 8.6 millones de los más de 20 millones que estaban llamados a las urnas, lo que se traduce en uno de los porcentajes de participación más bajos de la historia venezolana (46,01%).

El candidato que ha conseguido más votos después de Maduro ha sido el exgobernador Henri Falcón, con 1.820.552, mientras que el expastor evangélico Javier Bertucci ha logrado el apoyo de 925.042 votantes y Reinaldo Quijada 34.614.