Mónica Oltra ha visto cumplido su sueño a pesar de los socialistas, comunistas y anarquistas a los que defiende y representa

Es increíble que una enemiga del catolicismo como Mónica Oltra, que arremete con frecuencia contra la Iglesia y cierra líneas en los concertados católicos acuda a la Ofrenda a la Virgen, que fue salvada en julio de 1936 por el alcalde republicano de los intentos de destrucción de los milicianos socialistas, comunistas y anarquistas, que quemaron el templo de Los Santos Juanes con todo su arte, y San Agustín, Santa Catalina, San Martín, la Catedral y la capilla de la Virgen de los Desamparados.

Oltra ha invocado en ocasiones la memoria histórica, y gobierna con un partido cuyos militantes iban quemando iglesias y matando católicos, y se le olvida todo eso para ir a la Ofrenda de las Fallas, fiesta suprimida entre 1936 y 1939, en la que no quedaron curas para los oficios religiosos y la Ofrenda…

Por el rictus de su cara parece más bien un intento de congraciarse con el mundo fallero, rabiosamente valenciano y anticatalanista, que algo nacido de su sentido deseo. Su partido, no puede ocultar su servidumbre al separatismo catalán y su deseo de integrar la Comunidad Valenciana en esa entelequia de delirio llamada «Paisos Catalans», implantar a hierro el separatismo, obligar a hablar catalán, y no cejar en sus acciones anti-españolas.