Miquel Iceta ya está mariconeando…

Vaya por delante que no hablamos de que sea gay, o no lo sea, que nos da lo mismo, no hablamos de su condición sexual, que el amigo Iceta es absolutamente libre de hacer lo que haga y con quien se lo haga; estamos hablando de cobardía, estamos hablando de falta de un mínimo de impulso viril para mantenerse en su sitio, y para eso da lo mismo ser homosexual o heterosexual, porque hasta el más machirulo si hace lo que hace Iceta está mariconeando.

El primer secretario del PSC ve “desproporcionados” los encarcelamientos de los líderes independentistas y pide una solución política que incluya “anchísimas mayorías”. Así se ha expresado en el pleno del Parlament que ha tenido lugar esta mañana donde los nacionalistas han denunciado los encarcelamientos y la situación política.

Iceta ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: nadar y guardar la ropa, por una parte apoyo al 155 para que no se le vayan los votos a ciudadanos, por otra parte apoyo a los presos para que no se le vayan los votos a los nacionalistas.

En estos momentos, precisamente en este momento con la que está cayendo, Iceta hace un llamamiento a recuperar el autogobierno de Cataluña.
Dice que hay que avanzar por los caminos del diálogo, y vuelve a dejar asomar las sombras del indulto.

Lo que hay que hacer es castigar a los golpistas, porque todo el que vaya en contra de las leyes tendrá que pagar por ello, a veces uno juega, estos lo han hecho y han perdido, es fácil que en este juego de ajedrez que empezaron sean mate en tres jugadas… siempre que un tonto como Iceta no les regale la reina.

1 Comentario

  1. Iceta es un trozo de mierda, pero eso sí, bien seboso.
    YO, CON TAL DE QUE NO VUELVA A BAILAR EN PÚBLICO, LE PERMITO CUALQUIER COSA…
    Este tipo, sin estudios ni formación, ni experiencia laboral, lleva toda su vida viviendo del cuento. Es como LA COLAU, pero en hombre…
    Un par de advenedizos, de inútiles, de chupones del bote, que no sirven para nada, pero se lo pasan pipa haciendo ver que saben de algo.
    Cuando le oigo hablar, y digo hablar por no decir rebuznar, me da la impresión de que no sabe ni lo que quier decir…
    Y cuando no se sabe a dónde se va, es difícil llegar a ninguna parte.

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