Menos mal que los CDR no sabían que era militar…

Los energúmenos rodearon el coche en el que viajaban un hombre con su hija de corta edad. Eran casi un centenar, le habían cortado el paso cuando circulaba tranquilamente y empezaron a golpearlo por los cuatro costados hasta romperle la luna delantera. Al final, y después de algunos momentos de tensión, el conductor pudo escapar y poner a salvo a su pequeña. ¿El motivo? Una bandera española colgaba del espejo retrovisor interior del coche.

Fue en la localidad gerundense de Figueras donde un numeroso grupo de miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR) celebraron el Día de Sant Jordi asaltando el vehículo en el que viajaba un cabo primero del Ejército de Tierra, destinado en la base de Sant Climent de Secebes, en compañía de su hija.

Los radicales iban todos disfrazados con una nariz roja de payaso y le increparon con gritos de “¡Fuera fachas, a vuestro país!”, mientras golpeaban el coche. Los CDR habían organizado una jornada de protestas por el encarcelamiento de los líderes del procés.

Afortunadamente ignoraba la virulenta y alegre muchachada separatista, defensora a ultranza de ‘la revolución de las sonrisas’, quién era y a qué se dedicaba el conductor del vehículo. Si hubiera sabido que se trataba de un militar español destinado a muy pocos kilómetros, posiblemente a estas horas estaríamos hablando de otra historia.