Memoria Histórica Borrada

Creo, sinceramente, que la izquierda dirigente conoce la verdad de lo que fue y como fue la Guerra Civil española. Creo, sinceramente, que la izquierda dirigente es consciente de un pasado terrible que afecta directa y esencialmente al PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL. Al menos, tanto como a los comunistas en general y es que 1.936 el PSOE era comunista. Prosoviético.

Creo, sinceramente, que la Ley de Memoria Histórica de Zapatero y la nueva que se pretende aprobar a propuesta del partido de asesinos que fue el PSOE tiene, entre otros, un objetivo esencial: limpiar de la historia de España la sucia y sangrienta y criminal trayectoria del PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL.

En las líneas de esta MEMORIA HISTORICA BORRADA se sucederán hechos de una crudeza y de una crueldad vistos en pocos momentos de la historia. No vamos a hablar de los 80.000 inocentes asesinados en la retaguardia de la II República. Vamos a hablar particularmente de muchos ellos. Con sus nombres y apellidos, con su historia y con su muerte injusta, muchas veces salvaje, siempre sucia y protagonizada por unos verdugos carentes del más mínimo límite moral.

La izquierda no solía fusilar. Al menos, no solía fusilar sin más. Necesitaba el ensañamiento previo a la muerte, el ensañamiento durante el asesinato y hasta el ensañamiento contra los cadáveres. Toda la izquierda. Todos los izquierdistas. Hará falta estómago para seguir las historias que aquí se irán narrando.

La excusa siempre esgrimida del terror espontáneo y sin control de la II República es una terrible acusación doble. Primero porque no es cierto que las autoridades republicanas fueran ajenas a lo que estaban sufriendo los españoles en su retaguardia y que no lo promovieran; segundo, porque sí es verdad que la represión de la II República era llevada a cabo, era ejecutada por todos los partidos y sindicatos de la izquierda, por todos sus militantes. Todos los izquierdistas, de una u otra forma, tenían sus manos manchadas de sangre al término de la guerra.

No sabemos si relatar cuanto aquí vamos a escribir será considerado sancionable o hasta penalmente punible en breve. Es la verdad de cuanto sucedió. En homenaje a cuantos murieron en sus casas, en las calles, en las chekas, en cunetas, en tapias de cementerios asesinados por la izquierda iniciamos esta historia.