Memoria Histórica Borrada: Valentín González González, Alias “El Campesino” (un «héroe» del Frente Popular)

Valentín González González, Alias “El Campesino”, por obra de birli-birloque, y con un pasado más que escabroso, se convierte en General de milicias del Ejército Rojo, en estas líneas vamos a dar algunas referencias de cómo se las gastaba “el Angelito”. Siendo un niño todavía, ya había estado detenido por su participación en algunos atentados, que costaron la vida a miembros de la Guardia Civil. Era natural de un pueblo de Badajoz, y a pesar de su mote, jamás trabajó en el campo, sus oficios conocidos fueron el de arriero, y el de minero, además del de comercial.

Fue desde muy joven militante del PCE. Se enroló en la legión y desertó de ella, pasando a traficar armas para Abd-El-Krim contra su patria. (Tal era la catadura moral del individuo).

En la Guerra Civil luchó en el quinto regimiento con base en el Colegio “Los Salesianos” de Francos Rodríguez, en Madrid, y llegó a comandar tanto la 10 Brigada Mixta, como la 46 División republicana. Participó en el Frente de Aragón, (Guadalajara, Brunete, Belchite).
La Brutalidad de este personaje corría de boca en boca, era una bestia parda, no sólo con sus enemigos, sino también con sus subordinados, si no hacían publicidad de alguna de sus fechorías, ya se encargaba el mismo de hacerlo público, en constantes alardes de socarronería, puesto que era un fanfarrón; fue el auto-constructor de su propia leyenda de muerte. No tenía piedad alguna con sus prisioneros, y se granjeó el odio incluso de sus propios iguales y superiores, por ejemplo los generales Lister y Modesto, opinaban de él que era «un fantasma y un cobarde, el típico embustero de retaguardia». También hizo estragos como chequista en ejercicio. Como detalle es de reseñar que es en la zona bajo control del Campesino donde desaparece el dirigente del Poum, Andreu Nin, quien fue despellejado y ajusticiado, por lo que el Campesino es uno de los grandes sospechosos de su asesinato, como responsable de ese sector, había que conseguir la aniquilación de sus enemigos, en esa guerra interna que mantenían distintas facciones de la república.
Como decíamos su nombre en el frente sonaba con respeto, cuando no con miedo. Era el equivalente de la tortura y la muerte. Esa leyenda del general, fue forjada a tres bandas: el sistema propagandístico del Partido Comunista, su amigo Miguel Hernández y el Propio Campesino.

Fue el responsable de la huida cobarde de los republicanos en la ciudad de Teruel, atravesando el Turia con nocturnidad, aprovechando que estaba helado, y dejando por el camino a multitud de heridos, muriendo muchos de sus propios soldados por congelación. El Propio Lister quería fusilarlo por desertar del campo de batalla. Posteriormente le destituyó cuando en la batalla del Ebro, sufrió un ataque de pánico. Vamos… una joyita.

Hemos rescatado una reseña que de él se hace en el libro “Un millón de muertos “ deGironella.

“El Campesino, el guerrillero comunista convertido en general. Celebró el aplastamiento anarquista vendando los ojos a los tres camisas negras que le quedaban de los ciento veintiún italianos que hizo prisioneros en Guadalajara. Les vendó los ojos, los saco a campo abierto y ordenó a su escolta que cada vez que él gritara ¡Fuego! Ellos dispararan una descarga al aire. El Campesino entonces se situó junto a los italianos, con un lápiz en la mano. “¡Fuego!”, ordenó. Y al sonar la descarga, el pinchó con el lápiz el antebrazo del prisionero más cercano. La reacción de éste fue espectacular: pegó un salto histérico y se cayó redondo, y sintió incluso cómo dulcemente la sangre empezaba a huir de él. El Campesino soltó entonces una imprecación y repitió “¡Fuego!” Otro pinchazo y otro italiano caído en redondo; y luego el tercero. Y luego, la gran risa del Campesino, que fue alejándose con su “despanzaburros”, con su niñez en la memoria, con sus insignias de general.

La jugada del Campesino corrió de boca en boca por el frente y arrancó de Lister, su rival –el que llamaba a Moscú “La Casa”- un comentario sarcástico: “Algún día el pinchazo a lápiz se lo daremos a él”

Semejante hijo de puta, un auténtico psicópata, un torturador constatado es uno de los héroes de Carmena y compañía. Pero seguimos… en 1939 se escapó a la URSS, pasando por Francia y Orán, allí ingresó en la Escuela de Guerra de Moscú, La Academia Frunze, donde estuvieron otros republicanos como Lister, Modesto o Tagüeña. De allí fue expulsado por torpe y por incapacidad para el estudio. Entonces se dedicó al bandidaje hasta que le detuvieron y le metieron en un campo de concentración en los Urales, tras intentar huir, le mandaron a Siberia, desde allí, con el tiempo, consiguió llegar a Teherán y luego a Francia, donde se dedicó a poner a parir al sistema soviético y a Stalin, haciendo crítica del cementerio estalinista de 50 millones de personas.

Todavía a mediados de los sesenta tuvo la ocasión de asesinar a dos guardias civiles en la frontera española. A pesar de eso en el 77 cuando regresó a España se metió en el PSOE de Felipe González.

¿Qué hacemos ahora con semejante despojo humano?¿Le ponemos una placa en una calle, una plaza, una glorieta, o le damos el nombre de una ciudad entera? Claro que si esta cochambre es el líder… ¡Cómo serán los seguidores!.

Estos son los héroes del Frente Popular, estos son aquellos a los que pretende homenajearse desde los ayuntamientos podemitas. Esta es la auténtica memoria que tratan de borrar.

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