Memoria Histórica Borrada: Quemados Vivos

En los primeros compases de la Guerra Civil española, tras el Alzamiento Nacional del 18 de julio de 1936 se produce una ofensiva de las tropas nacionales en Andalucía, al objeto de establecer comunicaciones entre las provincias de Sevilla, Cádiz, Córdoba y Granada. Dicha ofensiva es capitaneada por el General Varela, el cual logrará atravesar toda Andalucía.

Foto: Discurso del General Varela. Septiembre de 1936

La historia que nos ocupa ocurrió en el bonito pueblo de La Campana, provincia de Sevilla y sito a 56 Km de la capital, en pleno Valle del Guadalquivir.

Foto: Situación de La Campana

Si bien es cierto que, antes del Alzamiento, no se había llegado a la escalada de violencia alcanzada en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia y otras capitales de provincia, no es menos cierto que la tensión en el campo andaluz iba creciendo de forma acusada, incluyendo ocupaciones de fincas y la comisión de los primeros crímenes de carácter político.

Foto: Plaza de La Campana

Ante las noticias del avance del Ejército Nacional desde Sevilla, en La Campana los milicianos socialistas comienzan a detener a los sospechosos de tener simpatías con el Alzamiento, principalmente significados falangistas y derechistas del pueblo. Detenciones ilegales y sin cargo alguno. En ocasiones, llevadas a cabo de manera improvisada y en plena calle, al toparse éstos por casualidad con los piquetes del PSOE. En la prisión quedan encarcelados varias decenas de jóvenes (la mayor parte de ellos veinteañeros e incluso muy jóvenes, ya que consta que uno de ellos contaba con tan solo 17 años).

Tras varios días de reclusión, llega el fatídico 2 de agosto de 1936. Las tropas del General Varela avanzan hacia el pueblo. En la cárcel, los jóvenes detenidos se agolpan a la espera de los acontecimientos. Quedan recluidos en una cárcel con 2 grandes celdas, dispuestas en forma de “L” y con cierta separación entre sus dos secciones.

En el pueblo corre la voz. Los Nacionales están entrando en La Campana. De repente, se presenta en la cárcel un camión cargado de milicianos socialistas. Entran en la zona aneja a las celdas, desenfundando sus pistolas. Uno de ellos, comienza a verter gasolina por todo el perímetro de una de las dos celdas.

Ante la canallada que se vislumbra, uno de los detenidos se encarama a los barrotes de la celda y le espeta a uno de los milicianos, que no lo hiciese “por mis hijos!”, a lo cual el miliciano respondió con un tiro en la frente del detenido. En ese momento, suenan varios disparos más, y uno de los milicianos prende fuego a la gasolina, ardiendo toda la celda. La mayor parte de los 12 detenidos que la ocupaban fueron quemados vivos. 3 de ellos también recibieron disparos.

Los detenidos que se encontraban en la otra celda lo vieron todo. Y se salvaron porque los asesinos no dispusieron de más tiempo. Testigos presenciales que, durante décadas, estuvieron a disposición de quien los quiso escuchar.

Tras perpetrar la atrocidad contra jóvenes desarmados e inocentes, se dispusieron a huir en su camión. En el trayecto que hicieron a pie hasta el mismo, incluso se cruzaron con familiares de los asesinados, que preguntaban desesperadamente por su paradero. El silencio cobarde, la incapacidad de sostener la mirada y apretar el paso para garantizar su huida, fue toda su respuesta.

El asesino que prendió la mecha huyó a un país de Hispanoamérica (Chile, creo recordar). Volvió a España tras la amnistía, e incluso fue presentado en un programa de televisión como un “represaliado por el franquismo”.

Durante 50 años, el único homenaje a estos jóvenes fue una lápida muy discreta del Cementerio Municipal, en el que se recordaba a los “asesinados vilmente por las hordas marxistas”. Un recuerdo tan lacónico como rigurosamente cierto. Recuerdo borrado del pueblo hace ya muchos años, incluso antes de que el inicuo Zapatero dictase su infame Ley de Memoria Histórica.

En 2018, los políticos miserables y nefastos que sufrimos en España pretenden falsear la Historia y azuzar el enfrentamiento entre españoles. Todo ello, a fin de salvaguardar sus intereses bastardos (consolidar su preeminencia política y conservar el poder, en el caso del PSOE). En este contexto, se suceden todo tipo de investigaciones, excavaciones, homenajes y publicaciones relativas a las víctimas de la Guerra Civil, subvencionadas por el erario público.

Pues bien, de los falangistas quemados vivos en La Campana no sabemos nada. Su historia ha sido borrada de la faz de la tierra. Este es el fin pretendido por la Memoria Histórica (Democrática, la llaman en Andalucía). Ensalzar al bando rojo y demonizar al Nacional, ocultando y condenando al olvido a sus caídos.

Es un fin injusto e inmoral. Por tanto, sirva este artículo como homenaje a los 12 falangistas asesinados en la cárcel de La Campana. Y sirva también como recuerdo a los campaneros que cayeron en combate luchando bajo las banderas del Ejército Nacional. Todos ellos, vejados por las Leyes de Memoria Histórica, son los siguientes (*):

– Pablo Tortolero Atoche

– Manuel Barcia Caballero

– Juan Conejero Oviedo

– Francisco Calzada Asensio

– Daniel Caro Mateo

– Vicente Rodríguez Lozano

– Ignacio García de Vinuesa Soulenq

– Manuel Rodríguez Vargas

– Antonio Benjumea Parias

– Manuel Cárdenas Conde

– Antonio Cano Carballo

– Manuel Acosta Carmona

– José Ruiz Durán

– Manuel Páez Aragüete

– Antonio Carmona Barco

– Bartolomé Vera Gil

– Angel Ávila Rabanal

– Eulogio Royano Lepe

– Francisco López Baena

– Diego Oviedo López

– Juan Asensio Ávila

– Juan Asensio Fernández

– Francisco Dana Rabanal

– Esteban Velarde Fernández

– Rafael Peso Barranco

Por su Memoria y Honor. Por la de sus familiares, nuestros familiares, que tanto sufrieron con la pérdida de sus seres queridos, asesinados de una manera tan despiadada y cruel. Por sus descendientes, que hoy sufren al ver reabiertas las tragedias de su familia (especialmente, y en lo que a mí respecta, por mi padre). Y por la Verdad Histórica y la Justicia.

En Madrid, a 5 de septiembre de 2018

@Robertolanzas75

(*) Fuente: héroesymartires.blogspot.com (Los Otros Héroes y Mártires, 1936-1939)

Agradecimiento a los familiares y amigos de los asesinados, en especial a @fernand_tdb por su ayuda.

2 Comentarios

  1. Gracias por hacer que se conozca esta parte de la Historia, tan dolorosa pero tan real. Gracias por honrar la memoria de mi abuelo, al que nunca pudimos conocer.

  2. Es bueno que se conozca qué en ese bando se cometieron atrocidades que ojalá no se vuelvan a repetir por el bien de todos los Españoles

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