Memoria Histórica Borrada: La violación utilizada como arma por el Frente Popular

Son muchos los testimonios de los asesinatos, torturas y violaciones por parte del Frente Popular en la Guerra Civil Española. En retaguardia, estos malnacidos cometieron verdaderas atrocidades con cientos de mujeres. Era la consigna soviética que llamaba, incluso desde las páginas de Izvestia, al uso del abuso sexual sobre el enemigo –incluía hombres y mujeres- para romper su resistencia.

José Javier Esparza en “El terror rojo en España” (Áltera-2005), cuenta algunos casos de violación brutales. Recogemos a continuación algunos de ellos para hacerse idea de la utilización de esta técnica soviética de guerra en retaguardia.

Violaciones masivas hubo en los primeros meses de la guerra en localidades de Badajoz, como Granja de Torrehermosa o Campillo de Llerena. En la primera de ellas fueron asesinadas 12 mujeres en los instantes inmediatos a la entrada de las tropas de Franco. De ellas, ocho fueron violadas. Se salvaron, según la investigación posterior cuatro niñas de 15, 11, 10 y 3 años que fueron acribilladas a balazos. En Campillo, pocos días después, varias mujeres fueron violadas y posteriormente asesinadas.

En Somiedo (Asturias), tres enfermeras falangistas fueron detenidas y violadas numerosas veces por milicianos, además de torturadas, antes de ser fusiladas desnudas por varias milicianas que se jugaron sus ropas en un macabro concurso de puntería con los cadáveres de las tres jóvenes.

Ni siquiera se salvaban las mujeres que, por ser ciudadanas extranjeras y tener su documentación como tales, tenían un estatus de inmunidad. Así ocurrió con las hermanas del cónsul de Uruguay. Las dos jóvenes de 18 y 23 años, Consuelo y Dolores Aguiar-Mella fueron secuestradas y violadas por milicianos comunistas dirigidos por La pasionaria, abandonando sus cadáveres en una cuneta.

Para finalizar, recogemos el testimonio de un comisario de Madrid, Teodoro Illera, que prestó su servicio profesional a la causa frentepopulista, pero que denunció como: “Dos milicianos violaron a dos señoritas, matándolas después, pero con tal ensañamiento, que uno de ellos disparó sobre la joven a quien había violado cuando aún la estaba poseyendo, saltando la masa encefálica de la desgraciada muchacha en la propia cara del asesino”.

Fuentes:

– J.J. Esparza, “El Terror Rojo”, Ed. Áltera 2005.
– E. Pluger, “Los crímenes del comunismo”, Facebook.

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