Memoria Histórica Borrada. En cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica rememoramos la historia de la Cataluña de Companys

Para esta rememoración hemos acudido al libro de Jiménez Losantos, Memoria del Comunismo, en una parte que está basada a su vez en el libro sobre Companys de Barraycoa. Recogemos  aquí algunas lindezas de la época que el PSOE, y ERC, y Unidos Podemos, y el PNV y Cs quieren borrar del mapa de la historia.

“Sucedió en 1.938. Fue el caso de Sara Jordá. Había sido denunciada por ayudar a huir a Francia a los perseguidos por el terror, entonces ya estalinista pero siempre con el paraguas legal de la Generalidad. Era un caso de humanidad evidente, sin relevancia militar, y el Consul británico pidió a Companys que no firmara la Sentencia. Companys contestó: “Para los traidores no hay piedad”, la firmó y Sara Jordá fue fusilada.”

El libro de Memorias del Comunismo también relata el caso de “Carme Clapes, de Vilobí (Gerona) que, con una niña de tres años y embarazada, se empeñó en acompañar a su marido Vicenc Cornella cuando una patrulla se lo llevaba a declarar. Mataron a los dos.”

Es en esta época cuando Federica Montseny dice en Anarcosindicalismo y revolución en España (1.930-1.937): “Es posible que nuestra victoria haya significado la muerte violenta de cuatro o cinco mil ciudadanos de Cataluña, catalogados como hombres de derechas, vinculados a la reacción política o a la reacción eclesiástica”. Este texto de Montseny se escribe en 1.937. Ahí la duda de más o menos mil ciudadanos no parecía perturbar mucho a la anarquista. Lo cierto es que no era una duda importante puesto que al final de la guerra se superaría con creces el número delos cinco mil asesinados en Cataluña. Bajo el Gobierno de Companys,  unos 9.000 españoles inocentes, fueron enviados al otro barrio por ERC, PSOE, CNT, PCE, POUM, Sindicatos de izquierda y demás ralea.

Otras escabechinas que recoge el libro de Memoria del Comunismo dignas de rememoración histórica: “Al párroco de Vinebre (Tortosa), Rafael Eixarch, le desnudaron, le acuchillaron por todo el cuerpo, le cortaron los genitales, le ataron una piedra al cuello y lo tiraron al Ebro. A Tomás Capdevila, de Fores (Tarragona), lo cogieron los del Comité de Conesa y Saral y lo martirizaron hora y media: le cortaron la lengua y los genitales, le sacaron los ojos y le rompieron la clavícula izquierda. Lo llevaron, mientras se desangraba a Solivella. Allí, esperaron a que dieran las once para descerrajarle al cuar agonizante un tiro por cada campanada. A Joan Marqués, vicario de Rosas, lo ataron a un árbol, le cortaron los genitales y lo quemaron.”

Continuará.