Mausoleos fascistas

Empieza a ser ya cansina la desinformación, intoxicación o ignorancia entorno al tema del verano: la exhumación de los restos del Caudillo de su lugar de reposo en El Valle de los Caídos. Telemadrid, la televisión regional madrileña que, como TV3 o la de Castilla La Mancha, pagamos todos y no vemos ninguno, se ha querido subir al carro del azote al dictador, cómodamente desde casa y cuarenta y tres (43) años después de muerto (para que no pueda levantarse, debe ser), y ha hablado tranquilamente de lo anodino, extemporáneo, anacrónico y extravagante que resulta tener en plena sierra de Madrid un mausoleo al fascista Franco en la Europa del siglo XXI.

Para ilustrar a los ignorantes redactores o a los malintencionados directivos de la cadena chanchullo de la CAM diremos que, propiamente dicho, El Valle de los Caídos no es un mausoleo. No se construyó para albergar los restos del jefe del Estado sino para albergar el de los caídos por España durante la Guerra Civil en uno y otro bando. No por todos. No por los chequistas de retaguardia, las comadrejas cobardes de la represión marxista ni por los derechistas de salón y ultima hora que, sin duda, también los hubo. Por los caídos en campo de batalla, peleando por la España que creían justa y por la que estuvieron dispuestos a dar su sangre. El mausoleo, de serlo, lo es por ellos. Ni por el jefe del Estado ni por el jefe de la Falange allí también enterrados. Que es tanto como decir que San Pedro del Vaticano se construyó para albergar los restos de los tres últimos Papas difuntos.

Tampoco es cierto que en la Europa del XXI no existan mausoleos a los dictadores fascistas (aceptando, insistimos, que El Valle sea un mausoleo y que Franco fuera fascista). En la democrática y europea Italia, cuna de la civilización y del fascismo (y perdonen la reiteración), existe uno en Predappio, ciudad natal de Benito Mussolini, en la Emília-Romaña. La gente hace largas colas para saludar al padre del fascismo, heredero del César. Ni un solo problema. Asumido, integrado y superado.

Pero, no solo los fascistas cuentan con sus mausoleos. También dentro de la Europa continental del XXI, en la Rusia del zar Putin, moderna y mundialista (por el mundial de fútbol), existe un mausoleo con la momia del líder comunista Vladímis Ilich Uliánov, de soltero Lenin.

En la capitalina Bruselas, centro neurálgico del europeismo más moderno, el rey Leopoldo II, el mayor genocida que conoció África, cuenta con estatua ecuestre y mausoleo en la cripta de la iglesia de Laeken. Nadie protestó nunca ni eliminó la estatua ni exhumó los restos del genocida.

Conclusión: antes de hacer el memo, señores de Telemadrid, infórmense, qué dicen dedicarse a ello aunque no lo parezca.