Mariconazo

Acháquese a que nos hemos vuelto mucho más reflexivos durante el fin de semana el no haber entrado a comentar inmediatamente el contencioso entre el periodista Arcadi Espada y parte, que no toda, la redacción de El Mundo. La historia es tan sucia como el gremio periodístico, pelotillero, vividor, chantajista, amoral… Tener una carrera universitaria, quizás un título de doctor, nos convierte automáticamente en dueños y señores de la libertad de expresión y de la capacidad de otorgar o negar categoría de demócratas. Somos el sancta santorum liberal; con nuestro permiso, todo, sin él, nada.

Es curioso cómo la profesión con más vagos en activo por metro cuadrado, muy superior a la funcionarial pese a la fama, se arroga la superioridad moral de decidir qué términos entran y cuáles salen del “libro de estilo”, del que han oído hablar todos, pero que ninguno de ellos ha leído.

Dice la redacción de El Mundo que es inadmisible que el diario mantenga a un columnista con opiniones como las de Arcadi Espada por haber llamado mariconazo a Carlos Puigdemont. Los comisarios políticos de la redacción de El Mundo ven en el término un calificativo homófono y, por tanto, censurable. ¿Entienden los firmantes de esa carta que lo que no es de recibo es el sesgo político que hacen en la información que dan y que lo que debe mantenerse libre de sus manipulaciones es esto? El soviet de El Mundo, ¿entiende la diferencia entre información y opinión?

Nosotros, que sí somos un diario de opinión, podemos afirmar que el control y la autocensura que imponen en este momento las redacciones, pasando por encima incluso de las líneas editoriales, hace imposible una información libre de contaminación ideológica. Todo es opinión. Todo es opinión tramposamente disfrazada de información. Y, en esta trampa, está el sentido y la importancia que la izquierda da a los medios de comunicación (propaganda).

Y volviendo al asunto en sí, ¿Cómo definirían los proletarios redactores de EM a un tío que se escapa de la justicia sabiendo que, en su huída, otros acabarán pagando con trena sus gracietas soberanistas? Pues, eso: mariconazo.

2 Comentarios

  1. A ver, PIGdemont, no se si sabes que hoy podrías vivir en España hasta en libertad, pero que en un futuro es probable que no tengas cabida en ella, así que mejor, quédate donde estás, a salvo de cualquier operación de servicios secretos. La inteligencia española no opera como otras, pero sólo por ahora en tanto que la suerte de contar con un gobierno traidor que te protege (éste y el anterior), no es eterna.

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