Manifiesto

Es hora de contestar. Es hora de dar respuesta. Han sido 40 años de imposición de los valores de la izquierda  y del separatismo sin que nadie diera la respuesta necesaria, completa,  sin medias tintas.  40 años en los que la izquierda y el separatismo han impuesto sus ideas  y proscrito las contrarias.   EL MURO DEL PUEBLO ESPAÑOL nace para dar esa respuesta.

La ausencia de réplica a la izquierda y al separatismo y la imposición social de los valores de estos  han conducido a España a una situación, otra vez en su historia, muy complicada. Sin duda, la más difícil desde Julio de 1.936. España puede ver fracturada su unidad y empieza a dejarse percibir un proceso ajeno a la legalidad impulsado para lo que quede de España desde los partidos y medios de comunicación de la izquierda. Ambos extremos tendrían graves  consecuencias en todos los órdenes: humano, moral, político, social, económico… Ambos extremos  serían de una  profunda  trascendencia histórica  para España y para el pueblo español. Contribuir, ayudar  a que esto no suceda o a ponerle el más inmediato  remedio posible, si ocurriera,  es la razón de ser de  EL MURO DEL PUEBLO ESPAÑOL.

Puede decirse que el sistema de  la transición y el Estado de la Constitución del 78 han  fracasado o están en pleno e irreversible  proceso de fracaso. La Constitución del 78  ha probado su incapacidad para  integrar una España unida y, desde luego, para eliminar los separatismos existentes en distintas regiones, única razón por la que se dio vida al ineficaz y ruinoso  sistema autonómico. Al contrario, las autonomías  han alimentado,  activado y financiado el secesionismo. Muchos lo anunciamos.

El fracaso del que hablamos  se plasma en  la fuerza del   separatismo vasco y catalán, al que sumar  el incipiente gestado ya en Galicia, Baleares, Valencia o Navarra. Se plasma  en una izquierda representada en el neocomunismo de Podemos y en un PSOE filopodemita. Prácticamente toda la  izquierda  ha abandonado la defensa de  la Constitución del 78, dispuesta a negociar y dialogar  fuera de la Ley con los separatistas y, lo que es más grave,  preparada para entregar al secesionismo   la unidad de España y la soberanía nacional de la nación y del pueblo español. Una nación y un pueblo que para gente como Pablo Iglesias o Pedro Sánchez no existen.

Hay una clave, una raíz,  en el  fracaso del sistema del 78. Una gran  mentira madre  a la que  España debe dar respuesta   si  quiere poder mantener una democracia en el futuro  como fórmula de convivencia.   Esa mentira madre es la falsa verdad asentada socialmente, hasta impuesta legislativamente en la Ley de Memoria Histórica, de la  falta de legitimidad del Régimen de Franco y, por ende, la legitimidad de la II República. Es esa gran mentira histórica, que lo emponzoña todo, la que,   al dotar de legitimidad moral a la izquierda y al separatismo, nos ha colocado otra vez en una situación terriblemente similar a la Revolución socialista-separatista de 1.934 que fue el primer asalto de la Guerra Civil. O la democracia española pone su legitimidad y su punto de partida en el Régimen de Franco, del que de hecho nació, o la democracia será imposible y se verá superada por la izquierda y el secesionismo como sucedió en la II República. Basta ver la presente actuación del separatismo catalán, la reacción de Podemos,  también la tibia del PSOE  y el inmediato posicionamiento del separatismo vasco pidiendo un referéndum de autodeterminación pactado y conjunto para Cataluña y Vascongadas junto a la inacción general  del Gobierno.

Frente al discurso acordado  entre izquierda y separatistas, ETA incluida, para la demolición  de España y la imposición en sus restos de un modelo comunistoide de sociedad es necesario un proyecto nuevo, mejor, sólido y que ilusione al pueblo español. España debe refundar su democracia.

 Es evidente que este proyecto,  frente a la izquierda y el separatismo,  sólo puede  venir  desde una  derecha nueva que sustituya a quien hoy ocupa ese espacio, en realidad,  sólo para taponarlo.  No hay, en estos momentos,  opción  política alguna,  en la actual  y acomplejada derecha española,  capaz de encabezar un proyecto así. EL MURO DEL PUEBLO ESPAÑOL pretende ser una herramienta para la generación,   en el futuro,  de una nueva postura política capaz de ilusionar al pueblo español con nuevos planteamientos y capaz de  dar vida a una nueva derecha  social.

Una nueva derecha completamente convencida de su superioridad moral pasada,  presente  y futura sobre la izquierda y, no digamos, sobre el separatismo comunazi.  Una derecha que, en lugar de ir cediendo siempre  principios a favor del discurso de valores de la izquierda, sea capaz de afrontar,  no la batalla de las ideas, sino, en el fondo,  la eterna guerra de valores. Hay que abandonar de una vez  los complejos y poner un discurso nuevo frente a lo políticamente correcto, frente a las ideas socialmente dominantes que hoy son, por incomparecencia de la derecha, las que plantea la izquierda.

Una nueva derecha,  que dentro de la democracia,  sea  plenamente consciente de que la izquierda y el separatismo son un riesgo constante para España y su convivencia.  Un riesgo   que debe ser frenado políticamente mediante un relato veraz de la historia de España por conflictivo que resulte para la izquierda y el secesionismo. Un riesgo que prevenir con las cautelas  constitucionales  necesarias para que izquierda y separatismos se mantengan siempre  dentro de la Ley y no puedan vulnerar nunca los derechos y libertades de todos los españoles, ni la soberanía de la nación y del pueblo español.  Hay que defender los derechos  y las libertades de los españoles   frente a  quienes siempre han querido obviarlos y nunca, nunca,  han sido demócratas: la izquierda  que habita España, que no española,  y el separatismo.

Una nueva derecha de valores que recupere la defensa de  unos  principios morales abandonados hoy por el Partido Popular, que ni a si mismo se llama ya derecha.  Recuperar la defensa pública y valiente de nuestros valores  sobre la familia, la vida, el patriotismo,  la feminidad,  la justicia, el esfuerzo, el deber, el honor, el valor, la lealtad, la honestidad, el mérito, el sacrificio, la honradez, la austeridad, la disciplina, el esfuerzo, la voluntad,  la dignidad, la competencia, la excelencia…  es imprescindible. Y, por cierto,  y entre otros muchos aspectos, el único remedio contra la corrupción de toda la clase política actual.  Hay que volver a tener en política hombres de principios.

Una  nueva derecha social, una derecha del pueblo, y no estirada,  encorbatada y corrupta,   que esté firmemente comprometida con la creación de  propuestas sociales y económicas que mejoren la vida de todos  los españoles mucho más que las aberraciones igualitarias que defiende la izquierda. No hay país del mundo que, en la práctica,  no hayan arruinado las posiciones sociales y económicas socialistas.  Y una nueva derecha social  que corrija y se aleje de posiciones  liberales que dejan en el abandono siempre a las capas más pobres de la sociedad. Hay que asegurar, entre todos los españoles,  una vida justa a todos los españoles.

Una nueva derecha joven,  activa,  movilizada, y reivindicativa que no admita nunca más,  y  afronte en la calle,   el constante chantaje que,  con la amenaza de una  violencia más o menos intensa,   fundamenta siempre la actuación política de la  izquierda y del separatismo comunazi   con cientos de muertos y miles de hechos violentos   a sus espaldas en la vida más reciente de España. No se puede regalar la calle a la izquierda y al separatismo si no queremos vivir chantajes permanentes como el del reciente 1 de Octubre en Cataluña. Hay que sacar al pueblo español a defender España en la calle.

Una nueva derecha firmemente patriota que proponga un nuevo proyecto constitucional para la nación española y  que establezca un cambio fundamental: la sustitución del actual sistema de las autonomías  por una organización unida y centralizada del Estado,  por definición, mejor garante de la unidad y la solidaridad de los españoles y de sus regiones y, sin duda, funcional y económicamente mucho más eficiente para los ciudadanos de toda España en materias como sanidad, educación, seguridad social, pensiones, subsidios, seguridad ciudadana, etc.  Hay que reunir otra vez España en beneficio de todos los españoles.

EL MURO DEL PUEBLO ESPAÑOL  nace con urgencias. En medio del vacío en la defensa de las ideas que España necesita. En medio de una situación crítica para nuestra nación causada directamente por el separatismo e indirectamente por la izquierda y permitida por Rajoy, su Gobierno y su partido.  Queremos defender aquello en lo que cree una importante parte del pueblo español, aunque hoy nos suene a prohibido,    sin que exista partido político alguno  que lo  haga pero sí, como el PP,  que lo tapone. Ya no sirve ni el voto útil, ni el miedo. Ambos nos han traído hasta aquí. Ahora toca ser fuertes, firmes, como un muro de principios inalterables. Un muro  sin miedo que nos haga saber,  a cuantos tenemos España en el corazón,   que somos muchos y que  no estamos solos en la defensa de nuestra nación.