Los renegados separatistas: “Las calles serán siempre nuestras”

Un separatista es un traidor. Un renegado. La catadura moral de estos pesonajes, que en los tiempos clásicos que conformaron la cultura Occidental  – Roma o Grecia – habrían sufrido como poco el destierro, ostracismo de entonces, es tan baja, tan sucia.  Su hipocresía es genética, su capacidad de mentir asombrosa,  su falsedad congénita, su indignidad enfermiza. La palabra de esta gentuza vale tanto como la de una prostituta, o mejor,  hablando de ellos,  una puta jurando amor eterno. Gente cobarde. A su tiempo lo iremos viendo.

¨Las calles serán siempre nuestras” es uno de los gritos más asquerosos, y casi todo lo que dicen lo es, de esta gentuza. ¿Las calles serán siempre vuestras? ¿Que significa eso? ¿Que quiere decir eso expresado por un grupo de personas en manifestación? Sólo una cosa: queremos infundir miedo.  No hay otra explicación a ese grito. Es algo así como decir,  y afirmarlo como lo positivo,  que los que no son ellos andan por unas calles que sólo les pertenecen a los renegados. No deja de ser una amenaza velada, un aviso. Algo así como decir que ellos poseen el monopolio de los tortazos en la calle.

Esta es  la gentuza que al mismo tiempo grita ser gente de paz. Gente de paz mientras los demás dejemos que las calles sean suyas. ¿ Y si  los demás también queremos la calle, nuestra parte de calle?¿Que van a hacer para que la calle sea sólo suya? ¿Esa es su  democracia para el futuro de Cataluña? La impresión es que la gente empieza a estar ya muy hasta el gorro de que la calle no sea de todos.