Los raperos condenados. La izquierda y la libertad de expresión: otra mentira infinita más

Un grupo de raperos ha sido condenado a dos años y un día de prisión por el contenido de una canción en la que ensalzaban al GRAPO: un grupo terrorista de  extrema izquierda, como prácticamente todos, que se dedicaba a matar gente en España. No les han condenado por cantar, por mal que lo hagan, les han condenado por la letra de sus canciones.

Inmediatamente toda la extrema izquierda,  y la que no es tan extrema también,  han salido en defensa del grupo de raperos, de cuyo nombre no nos acordamos, acudiendo a la consabida libertad de expresión.

Lo curioso es que, al mismo tiempo, el mismo día, en el mismo instante les parecía poca la multa a Hazteoir por sus campañas contra la ideología de género e inmediatamente después reivindicaban la penalización de la defensa del franquismo para la que piden condenas de prisión.

La libertad de expresión les trae al pairo. La limitarán en cuanto puedan y como les venga en gana. A medida de su pensamiento. Para eso, los de la lucha de clases, han inventado los delitos de odio. Y justo, cuando lo estén haciendo, dirán que la libertad de expresión es sagrada. El cinismo de la izquierda, a diferencia de su libertad de expresión, es ilimitado.

Nuestra posición. La libertad de expresión no puede ser ilimitada. Y lo decimos. El comunismo y el separatismo no pueden disfrutar de libertad porque son un riesgo para España y para la libertad de todos.  No digamos la versión terrorista de ambos. Y no nos llevamos la boca con la libertad de expresión. La reclamamos cuando es justa. Para acertar con sus límites hay que acudir a la verdad, no al invento de la posverdad de la izquierda, a la verdad de verdad y a lo justo, es decir, a tratar cada cosa según merece.