Los problemas de Calvo con la libertad de expresión

A la ministra Calvo, de vez en cuando, le sale el estalinista que lleva dentro y dice unas burradas muy gordas que nos hacen pensar que es muy bruta. Ahora, para poner a secar el culo del Gobierno, mojado de tanto meterse en charcos, ataca a la prensa, la misma que en otras ocasiones ha utilizado para su interés o el de su partido. Habla doña Carmen que hay que regular la libertad de expresión, que no todo vale, que la democracia es un bien superior a la libertad de expresarse y que, por tanto, hay que blindarla contra los ataques de la prensa.

Está bien. Está muy bien. Esperemos que lo haga extensivo a los periodistas muerde almohadas Mateo y Wyoming, al titiritero Toledo, al músico Valtonyc y a tantos otros que han hecho de la impunidad para insultar la norma por la que regirnos los periodistas a la hora de aplicar la libertad de expresión.

Pues, señora camarada ministra, váyase a tomar por retambufa con sus ideas, piérdase en el infierno de improperios y agravios en los que ha convertido el patio con su revanchismo y páselo bien.

1 Comentario

  1. Tu manifiesta vejez (fealdad más bien) es directamente proporcional a la disminución de tu inteligencia. Quizás nunca la tuviste, bonita. Tu desgradado verbo y tu ignoracia son proverbiales. Tú no pasas de coplista de cafetería de gasolinera. Ponte de cerrillera a vender tabaco de contrabando, lerda, ignorante, hartasopas, pudrecolchones. Difundir tu imagen en los medios debería ser un delito penado con la perpetua.

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