Los mozos de escuadra: espectaculares en Cataluña

Ayer la actuación de los mozos y mozas de escuadra  fue para enmarcar: básicamente de chiste. La verdad es que poco se puede esperar de un cuerpo policial en alerta terrorista al que se le pasea una furgoneta de punta a punta de Las Ramblas matando gente y el conductor se les escapa andando a las 5 de la tarde. Por no nombrar la perspicacia de este cuerpo policial.  Explosión, cien bombonas de butano, las miran y dicen: esto es droga.

Lo de ayer en el Parlamento tuvo escenas francamente graciosas. ¿No sabían los lumbreras estos de los mozos que ayer iba o podía haber lío? ¿Qué dispositivo organizaron? ¿Organizaron algo?

Manifestantes de la CUP entraron en la Ciudadela esa por la puerta. Allí había unos cuantos mozos que, tras una resistencia que puede definirse de cualquier manera menos de titánica,  miraron como se colaban los cuperos donde ni debían, ni se supone, podían entrar.

En otra escena se ve a un grupo que avanza arrasando a unos cuantos mozos y una pobre moza. El que se empeñe en que las mujeres pueden hacer lo mismo que los hombres, pues que se empeñe. La capacidad de control de los mozos es de risa. Y en otra escena se ve a un mozo, porra en mano, sacudiéndose con un  cupero. Allí se queda el cupero en cuestión delante de los mozos. ¿Detenidos? Ni uno. Por cierto, en la retirada de la Cruz de Callosa, dos detenidos: la Guardia Civil se cubrió de  gloria.

En fin, quedamos a la espera de conocer el número de heridos, dedos rotos y tetas tocadas en la intervención policial, por así de llamarla, de ayer.

Por último, lo de la acampada de los cuperos también es genial. Más que lo que duró la república simbólica de Cataluña, parece que aguantó pero, vamos, que se olieron lluvias y pa casa.