Los independentistas homenajean a Francesc Macià ¡Otro pájaro!

Francesc Macià era un coronel del Ejército español de convicciones monárquico-liberales. Imbuido del incipiente nacionalismo participó del movimiento Solidaritat Catalana junto a los catalanes conservadores, neo-carlistas y republicanos federales. Incluso, brevemente, militó en la LLiga regionalista (Antecedente del socio menor de CIU, Unió). Poco a poco fue radicalizando su nacionalismo y funda un curioso partido: Estat Català.

La historiografía nunca ha sabido como clasificar a este partido cuya base indudablemente la base del partido era burguesa y se caracterizó por sus milicias armadas, los “escamots” (“Pelotones”).

En el año 1925, su suborganización secreta y paramilitar, La Bandera Negra, protagonizó diversos atentados, entre ellos un intento fallido de asesinar al rey de España Alfonso XIII (Complot del Garraf). Al año siguiente, miembros de Estat Català organizaron el «Exèrcit Català» (Ejército catalán).

Macià, exiliado durante la dictadura de Primo de Rivera, llegó a viajar a la URSS a solicitar ayuda a la III internacional para conseguir la independencia de Cataluña. En 1926 provocó una ridícula intentona de invadir Cataluña desde Francia con su «Ejército catalán» y un grupo de anarquistas que, evidentemente, fracasó justo en el momento en que se empezaban a realizar los primeros movimientos de tropas. Este complot se conoce en la historiografía catalana como los «Hechos de Prats de Molló», por ser esta localidad del Rosellón (Francia) donde estaba ubicado el Cuartel General del Ejército Catalán. En 1931 el Estat Català se unirá al Partido Republicano Catalanista, junto con unos periodistas de L’Opinió, para fundar ERC, que presidirá Macià.

ERC es un partido con una historia tortuosa y complicada. Desde la primera militancia burguesa y filofascista proveniente del partido Estat Català, hasta las últimas incorporaciones de los grupúsculos marxistas-leninistas de corte separatista, pasando por un elenco de dirigentes masones. Las elecciones municipales del 14 de abril de 1931, en las que ERC gana en Cataluña, sirven de excusa para una “consumación” de facto de la “independencia de Cataluña”. Macià y unos cuantos seguidores, acuden al Ayuntamiento de Barcelona, donde “destituyen” el consejo provisional. De ahí se acercan al Palacio de la Generalitat y, desde su balcón, proclaman el «Estado catalán bajo el régimen de una república catalana».

Tres días más tarde Macià se pliega al conjunto de gobiernos republicano-socialistas que presidian la república en aquel momento y “renegocia” la República catalana por una “Autonomía”.

Josep Tarradellas confiesa en una carta dirigida a Frederic Escofet que: «Macià ante un grupo de personas nos dijo que ése era el dia más triste de su vida, no porque había renunciado a la República catalana, sino porque, y eso era exacto, tenía plena conciencia de ello, Cataluña no la quería. Su decepción era producida porque creyó que al anunciar a la multitud que estaba en la plaza San Jaume la renuncia a la República catalana y la aceptación de la Generalitat, se habría producido protestas y alborotos, y fue todo lo contrario, pues nuestro pueblo tenía plena conciencia de que estaba bien que el presidente Macià hubiese proclamado la República catalana y que aún estaba mejor que hubiese renunciado a ella».