Los comisarios políticos del independentismo catalán entonan el “prietas las filas” ante el derrumbe soberanista y las puñaladas traperas

Dicen claramente que o hay una unidad soberanista o será el final de Cataluña. (De la suya, se entiende) de lo cual nos alegramos. Se intenta hacer ver a las distintas facciones en lucha por la investidura y el gobierno de Cataluña que si no solucionan sus diferencias, no se darán cuenta que el independentismo catalán ya ha desconectado de la batalla partidista, que deben cambiar el chip, y olvidarse de las sopas de siglas. Dicen que la batalla es otra, y si no lo entienden y asumen la responsabilidad que les corresponde “pasarán inexorablemente a la historia como un grupo de desgraciados que habrán llevado el país a la peor de las ruinas, a la ruina moral” (se refieren a la Rep. Catalana)

Alguno de los ideólogos del Procés, llega a intentar explicar la desolación que genera en la ciudadanía ver la pelea que mantienen los soberanistas en sus negociaciones por el control de aquellos ámbitos del poder autonómico más rentables al clientelismo y la propaganda. Y de ese modo incluso aunque cerraran un acuerdo este será basado en la rivalidad y la desconfianza,será una herida cerrada en falso, tal como se vio en la anterior legislatura, cuando se grababan unos a otros y luego utilizaban las grabaciones como arma arrojadiza contra los rivales, dándose puñaladas traperas entre ellos.

Están preocupados, porque cuando se hacen así las cosas, la deriva de los acontecimientos obliga a hacer lo contrario de lo que se piensa, y así sólo pueden suceder dos cosas, la primera que acaben todos en prisión o huidos, y la segunda que si siguen peleando por la hegemonía política del soberanismo, el liderazgo de Cataluña acabará cedido a las manos de Ciudadanos.

La repetición de las elecciones no les conviene porque atomizaría aún más el movimiento soberanista, entregaría el poder autonómico a una coalición liderada por Ciudadanos y dejaría abandonados y sin esperanzas a los presos y a los autoexiliados.
Manifiestan los gurús de la “Cosa Catalana” que «las circunstancias que tienen encima son tan difíciles y los ataques son y serán tan brutales que requerirán el Govern más sólido y audaz de la historia, y eso sólo será posible si se sustenta en la unidad sin resquicios del movimiento soberanista en su conjunto.
Lo que está en juego no es qué grupo o partido hegemoniza el soberanismo, sino si el soberanismo puede seguir liderando el país o tiene que ceder al movimiento españolizador que integran los partidos que han dado apoyo a la aplicación del 155».
Los que no estamos inmersos en el magma del independentismo desconocíamos que la desesperación que tienen sea tan grande. Pero lo cierto es que llaman a remar en una misma dirección, ya que si no van unidos el bloque españolista controlará las principales ciudades de Cataluña y la prensa local volvería a publicar artículos como aquel de Carles Sentís del 1939 titulado Finis Cataloniae.
En sus lloros dicen saber que la unidad política de grupos ideológicamente diversos siempre es difícil e inestable, pero que en una Conferencia Nacional del soberanismo catalán, de entrada, todos serían republicanos.

Desde nuestro Muro, plasmamos lo encontrado en medios independentistas, en sus mensajes de consumo interno, y nos alegramos enormemente de ver la desesperación de estos niños que pretenden mantener su muñeco de nieve eternamente, y ven como la llegada inexorable de la nueva primavera, con sus rayos del sol de España acabarán derritiéndolo.