Lomachenko venció a un irreconocible Rigondeaux y mantiene su título mundial superpluma

Vasyl Lomachenko solidificó su puesto entre los mejores púgiles del mundo al derrotar el sábado en la noche en el Madison Square Garden de manera inobjetable por nocaut técnico a un Rigondeaux irreconocible y olvidable.

Los agarres constantes y el punto de penalidad en el sexto asalto fueron la expresión del fracaso, de la indefensión. Rigondeaux apenas lanzaba golpes y Lomachenko encontraba los giros corporales para aprovechar los descensos del cubano, que perdía de vista a su rival, quizá para evitar más castigo.

Ya no saldría para el séptimo. Rigondeaux diría el clásico «no más» en su esquina, porque ya no podía soportar el dolor. Lomachenko se elevaba a lo más alto de su trayectoria, adorado por sus seguidores que eran mayoría en Nueva York.

¿Qué viene para Rigondeaux ahora? Una misión casi imposible. Si con un título en la mano le costaba trabajo asegurar buenas peleas, ahora que momentáneamente lo ha perdido su carrera es un gran signo interrogante. Mucho tendrá que trabajar su equipo para restablecerlo en su trono de las 122 libras.