Lo que molesta es la cruz

A tenor de lo propuesto por el partido de los marqueses de Iglesias-Montero, se demuestra que lo que molestaba de todo el asunto del Valle de los Caídos era la cruz. Ir abiertamente contra la religión católica, no ya por sus jerarcas, ocupados siempre en cosas mucho más mundanas de lo que íntimamente cree todo el mundo, sino por sus fieles militantes, por la Iglesia militante, hubiese sido poco menos que imposible desde el principio. Con Franco parecía más fácil. Hasta los tolais del PP estarían dispuestos a hacerlo con tal de no significarse como fascistas y, en este asunto, la prerrogativa para dispensar títulos de demócrata la tiene siempre la izquierda. Pero se conoce que a los señores marqueses lo de estar en la piscina y ver la cruz les produce urticaria. Desde su pazo las vistas son bonitas pero Irene advierte que si moviesen un poquito la cruz, a la derecha o a la izquierda, todo sería mucho más libertario.

Jodeos. El Valle no se toca.

Podemos ha presentado una propuesta para convertir el Valle de los Caídos en un parque memorial público para ‘resignificarlo’, que conserve su diseño estético pero desprovisto de “simbología fascista”, y para ello propone “demoler” su cruz característica y quitar el control de la basílica a los religiosos.

La propuesta de Podemos pide la gestión pública del “Valle de Cuelgamuros”, transformado en un “centro memorialista” al estilo de otros espacios europeos como el campo de concetración nazi de Auschwitz, sin destruirlo pero eliminando todos los símbolos fascistas tanto en el interior como en el exterior.